Analistas Por Luciana Godoy
¿Y ahora qué?
Este martes el 10 cuelga la camiseta de la Selección para siempre.
Este martes el 10 cuelga la camiseta de la Selección para siempre.
Los mercados bailaron durante el primer lunes de octubre al compás de la sorpresiva ventaja electoral de Bolsonaro sobre Lula y atados por tasas largas de EE.UU. cada vez más altas. Con eso, la Bolsa de San Pablo voló y el real se apreció. Eso generó tranquilidad cambiaria en Argentina, repunte para los bonos y suba para la Bolsa porteña y las ADR argentinas. Cuáles son las preguntas que quedan.
El objetivo es garantizar la reelección del presidente Javier Milei
Mientras los grandes indicadores muestran señales de estabilización y el Gobierno defiende el rumbo económico, un sector clave de la industria y el comercio pyme atraviesa una situación financiera delicada. Con caídas en la producción, restricciones crediticias y la presión de ejecuciones fiscales, resurge el debate sobre si el Estado debe implementar herramientas transitorias de alivio, del mismo modo en que incentiva a las grandes inversiones.
Aunque el Gobierno exhibe superávit y una inflación en mínimos históricos, la falta de crédito, el dólar retrasado y una deuda concentrada a corto plazo siembran dudas sobre la sostenibilidad del modelo tras las elecciones.
La Argentina vive hoy en dos países al mismo tiempo.
Mientras la Bolsa celebra, los bonos mejoran y el riesgo país perfora mínimos, la economía real sufre los efectos de la sequía de liquidez, la alta presión fiscal y el atraso cambiario. El desafío de evitar que el orden macroeconómico ahogue al sector productivo.
Otra vez arriba de 500. Otra vez reservas que bajan. Otra vez bonos que venden. Y otra vez el Gobierno mirando al dólar como si el dólar fuera toda la economía.
Con mucho viento en contra desde el exterior (sobre todo petroleros) y malos indicadores a nivel interno, el mercado argentino volvió a repetir lo que se viene dando últimamente. El dólar no se mueve. El BCRA no junta reservas. Los bonos van resbalando, el riesgo sube lentamente.
El país empieza a mostrar una combinación de datos que permite pensar en una mejora económica durante los próximos meses.
El Gobierno quiere que las empresas inviertan, pero ARCA les congela el capital y los bancos les encarecen el crédito. Después nos preguntamos por qué la inversión privada no despega con la velocidad que debería.
Sin operaciones ni en NY ni en San Pablo, el mercado de títulos argentinos operó el menor volumen de los últimos tiempos. El cambio de época sorprende, tanto que Nike sale del S&P 100 y la reemplazan 4 tecnológicas. Con eso, de fondo, hubo emoción porque desde Israel piden que Malvinas sean argentinas, con caída en las petroleras involucradas. A nivel local, el Gobierno abre el grifo para ver si puede reactivar.
La determinación de Javier Milei de plantear en la sociedad el tema de las Islas Malvinas desencajó a la oposición.
Con propiedades todavía lejos de sus máximos históricos y rentabilidades cercanas al 6,5% anual en dólares
El que compró dólares hace tres años y simplemente los guardó hizo un pésimo negocio en términos reales.
Mientras los problemas financieros del mundo empujan a los inversores internacionales a volver a comprar metales preciosos y criptomonedas, la Argentina vive otro momento. Hay entrada de dólares sin parar, pero con ahorristas que temen que en 2027 todo desbarranque. Así hoy el dólar local siguió tranquilo, el BCRA sumó reservas y los bonos mejoraron, con el riesgo otra vez debajo de 500 puntos. Pero a las acciones les fue mal, por dos causas bien precisas.
El cierre de agosto volvió a estar signado en el mundo por otra suba del petróleo por más disparos en el Golfo Pérsico. Eso presiona a la inflación mundial y las tasas internacionales suben.
Mendoza debería explicar algo urgente: ¿cómo piensa ayudar a las empresas y a los contribuyentes en una situación económica difícil si sigue embargando cuentas como si nada ocurriera?
Semana muy particular para el gobierno, con éxitos y delatando problemas.
Al presidente no le preocupa, porque maneja una encuesta que dice que el 85% de los argentinos no está consumiendo información política