Frente a un escenario global de alta demanda de energía y alimentos, la Argentina exhibe récords exportadores en sectores clave, pero enfrenta el desafío urgente de extender el alivio financiero, evitar saltos cambiarios y oxigenar a las pymes para consolidar un desarrollo federal e inclusivo.
Por Mateo Coria
La Argentina tiene una oportunidad en un mundo atravesado por conflictos, tensiones comerciales y una creciente demanda de energía, alimentos y minerales. Nuestro país dispone de recursos estratégicos para atraer inversiones, generar dólares y crear empleo. Pero para aprovechar esta oportunidad necesitamos un gobierno que impulse la economía real y genere condiciones para producir y crecer.
Para ello, se deberían adoptarcuatro medidas fundamentales:
1. Que el Estado no absorba toda la liquidez del mercado.
Si el Estado se queda con toda la plata disponible, no queda suficiente para los demás. Los bancos encuentran más atractivo colocar sus recursos en instrumentos del Estado y se reduce el financiamiento para las empresas, las pymes y las familias. El dinero debe circular y llegar a quienes producen, invierten y generan trabajo. Sin crédito, no hay crecimiento sostenible.
2. Suspender inmediatamente los embargos de ARCA.
Es necesario frenar los embargos que asfixian a comerciantes, contribuyentes y pequeñas empresas en dificultades. Hay que ofrecer alternativas de refinanciación y planes de pago razonables. Si se les quitan los recursos para trabajar, se reduce también su capacidad de cumplir con sus obligaciones. El Estado debe facilitar la recuperación, no profundizar la crisis.
3. Evitar una devaluación y mantener un dólar acorde con la inflación.
No queremos una devaluación que vuelva a golpear los salarios, encarezca los productos y destruya el poder adquisitivo. Necesitamos una política cambiaria previsible, que evite que el dólar quede atrasado frente a los costos internos, pero que tampoco provoque saltos bruscos. El objetivo debe ser preservar la estabilidad y la competitividad sin trasladar nuevamente el costo a la sociedad. Mas ahora que su valor ha servido para una mejora de los salarios en dólares, pero ya es suficiente.
4. Fortalecer la conducción mediante el diálogo y los resultados.
La Argentina necesita un gobierno que escuche, explique sus decisiones y corrija lo que sea necesario. La firmeza no está reñida con el diálogo, y la autoridad se construye con resultados. Los argentinos necesitan previsibilidad, respeto y respuestas concretas para poder trabajar y planificar su futuro
Una oportunidad real: crecieron el agro, la energía, la minería y las finanzas, pero todavía no alcanza
Hay resultados positivos que debemos reconocer. En 2025, el agro creció un 6,2%, la minería un 8% y la intermediación financiera un 24,7% en actividad económica. Además, las exportaciones agroindustriales aumentaron un 9% en valor, hasta alcanzar los US$ 52.337 millones, mientras que las exportaciones mineras llegaron a US$ 6.073 millones, un récord histórico.
En energía, el país obtuvo un superávit comercial de US$ 7.800 millones.Son cifras importantes y una señal de que existen sectores capaces de impulsar el crecimiento argentino. Pero no alcanza con que a unos pocos sectores les vaya bien si la industria, el comercio, la construcción, las pymes y las familias no sienten esa mejora en su vida cotidiana.
El desafío es convertir esos resultados en más crédito, empleo, salarios que recuperen poder adquisitivo y oportunidades para todo el país. Para eso proponemos recuperar el financiamiento privado, suspender los embargos asfixiantes de ARCA y ofrecer planes de pago razonables, preservar la estabilidad cambiaria sin recurrir a una devaluación y fortalecer la conducción política mediante el diálogo. Logrando de esta manera, exponer a esa oposición cretina que endeudo y robo al país y no convertirlos en mártires por un maltrato inútil. Exponerlos si, victimizarlos no. Sino convertimos a los que destruyeron y se opusieron a todo crecimiento en las víctimas. Y nada mas alejado de la realidad.
La Argentina tiene recursos, capacidad productiva y oportunidades internacionales. El paso que falta es lograr que ese crecimiento se extienda al conjunto de la sociedad. Porque el éxito económico no debe medirse solamente por los dólares que ingresan, sino también por las posibilidades que tienen los argentinos de trabajar, producir y vivir mejor.