Analistas Exclusivo Mnews, Luis Majul

Los dos Milei

Hay un presidente vehemente, enérgico y determinado, que defiende el rumbo económico y los logros de su gobierno; y otro demasiado agresivo, que usa palabras ofensivas para justificar su indignació

Lunes, 26 de Octubre de 2026

Hay un Javier Milei vehemente, enérgico y determinado. Que defiende el rumbo económico y los logros de su gobierno. Un presidente que no se deja "psicopatear", porque entiende que, a la primera de cambio, los falsos progres del pj y sus franquicias se lo pueden llevar puesto. A su programa y a él mismo.

Un Milei que cada tanto nos recuerda de dónde venimos y hacia dónde pretende que vayamos.

Ese Milei es el mejor de todos. El que lo diferencia, por ejemplo, de Mauricio Macri, al que propios y extraños le endilgan no haberse defendido con más fuerza y más determinación, durante y después de las famosas 14 toneladas de piedras.

Pero hay otro Milei, en mi opinión, demasiado agresivo, que usa palabras ofensivas para justificar su indignación. O metáforas violentas, como "los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta", para atacar a un grupo de periodistas, con nombre y apellido. Un grupo de periodistas que, según Milei, lo acusaron falsamente de delinquir, en el caso libra, y que lo hicieron con fines golpistas.

Este último aspecto de la personalidad de Milei no solo es malo y repudiable. Además parece poco inteligente. Porque repercute en el ambiente de la conversación pública de todo el país, y al mismo tiempo lo aleja de cientos de miles de argentinos a los que ahora mismo les está pidiendo el voto para ser reelecto el año que viene.

Es decir: genera un condimento extra de rechazo e incertidumbre. Otro agregado inflamable al denominado riesgo kuka.

Un problema adicional al de la desaceleración del crecimiento de la economía y la baja de la inflación. Datos negativos que se explican por cuestiones que Milei no puede manejar, como el precio del crudo y la suba de la tasa de interés en los Estados Unidos.

A los pocos que le señalamos al presidente, en la cara y en público, cada vez que lo entrevistamos, lo que pensamos sobre sus insultos desproporcionados, él responde: "Putear no es peor que encabezar operaciones extorsivas". Sin embargo, a mi entender, se trata de un razonamiento equivocado.

Primero, porque no es una disyuntiva evidente. Para que se entienda: lo mismo podría transmitir el presidente sobre Lula, Pedro Sánchez, un economista o cualquier colega, sin putear o sin usar metáforas violentas.

Y segundo: porque al adjetivar con semejante virulencia, en vez de poner sobre la mesa un debate necesario sobre el periodismo, en general, y los intereses concretos por los que están atravesados los medios, pone a los argentinos a discutir sobre los insultos de Milei, o su presunta inestabilidad emocional. Es decir: él mismo instala en la agenda pública asuntos que no lo favorecen.

Entre el Milei que defiende con vehemencia sus decisiones y el que califica como "mierda humana" a economistas, empresarios y periodistas que lo decepcionaron ¿se puede colar otro Milei, igual de real pero más digerible e interesante? Algunos antecedentes demuestran que sí.

Uno, muy reciente, acaba de aparecer en la última nota que le hizo Joni Viale. Es cuando reconoce que los últimos indicadores económicos de la argentina no están mostrando una evolución tan positiva como la que el gobierno esperaba. Incluso, el uso de la metáfora de la foto y la película es muy sencilla, y ciertamente efectiva.

Esto lo favorece, por partida doble. Porque, por un lado, lo diferencia de los negadores seriales del kirchnerismo. Y por el otro, porque lo acercaría a millones de argentinos que esperaban, como él, que la economía estuviera creciendo a más velocidad, y la inflación estuviera bajando más rápido.

El otro antecedente de que se puede aprender se registró hace exactamente un año. Fue entre la dura derrota de septiembre, en la provincia de Buenos Aires, y la victoria de octubre, a nivel nacional, en la que La Libertad Avanza le ganó al peronismo por 40,68% a 30.69%.

Nos lo reconoció el propio Milei la misma noche de la victoria, sin dar demasiadas vueltas. "Fue un aprendizaje acelerado. Y también en lo personal"

¿Será Milei capaz de escuchar, con la atención que se merece, a su admirado Leo Messi, cuando dice, con palabras sencillas, después de recibir el Premio Princesa de Asturias, que tanto añoraba su padre, que lo más importante de todo es saber perder?"

El otro debate interesante es sobre el uso de la metáfora. Porque no debería haber doble vara para analizar una u otra. Que mucha gente no llega a fin de mes es una metáfora.


Una metáfora que implica:

Que no le sobran esos pesitos para darse un gustito.

Que tiene que pedir prestado para llegar más cómodo.

Que tiene que endeudarse, con la tarjeta o la billetera virtual.

Y unas cuantas cosas más.

Pero si el presidente lo toma de manera literal, y dice que es una falacia el concepto de que la gente no puede llegar a fin de mes porque de esa manera, estarían todos muertos ¿por qué, quienes se sienten atacados, no podrían tomar, igual de literal, la metáfora de "los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta", mientras milei hablaba de los periodistas que, según él, lo acusaban falsamente de estafador?

Si el presidente no hubiera usado esa analogía, quizá ahora mismo se le estaría dando más espacio a un par de datos positivos de la economía. Incipientes, pero positivos al fin.