La sensación de hambre y los antojos antes del período son una realidad para muchas mujeres. Cambios hormonales, fluctuaciones en el azúcar en sangre y factores emocionales explican por qué el cuerpo busca ciertos alimentos. Los especialistas analizan las causas y brindan consejos para manejarlo de manera saludable.
Muchas mujeres experimentan una sensación de hambre incontrolable en los días anteriores a su período. El deseo de consumir alimentos dulces, harinas o comidas calóricas no es casualidad: las hormonas juegan un papel clave en este proceso.
Las fluctuaciones hormonales impactan en los neurotransmisores y el metabolismo, lo que genera cambios en el apetito y la forma en que el cuerpo procesa los nutrientes. "Las fluctuaciones hormonales afectan a los neurotransmisores, en especial cuando se libera el óvulo durante la ovulación", explica Pilar Tajada Cepero, especialista en Ginecología y Obstetricia (España). Esto genera una mayor necesidad de consumir carbohidratos, grasas y dulces, ya que el cuerpo busca elevar los niveles de serotonina, la hormona del bienestar.
El deseo de arrepentirse de ciertos alimentos no es un capricho ni una cuestión de fuerza de voluntad. Los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona influyen directamente en la alimentación.
Los estudios han demostrado que el síndrome premenstrual puede generar una caída en los niveles de azúcar en sangre, lo que provoca ansiedad por consumir algo dulce. "Estos bruscos descensos crean una montaña rusa de irritabilidad, ansiedad y más ansias de comer algo dulce", señalan desde la Oficina para la Salud de la Mujer (OWH, Estados Unidos).
Otro factor importante es el metabolismo. En la fase lútea, que ocurre antes de la menstruación, el cuerpo aumenta su gasto calórico, lo que incrementa la sensación de hambre. "El metabolismo es generalmente más alto en esta fase, con un aumento del 4 % en el gasto calórico, equivalente a unas 100-150 kcal diarias", según un estudio de la Society for the Study of Ingestive Behavior (EE.UU.).
El síndrome premenstrual no solo afecta el cuerpo, sino también la mente. La fatiga, el estrés y la ansiedad suelen intensificarse en estos días, lo que puede llevar a buscar comida como una forma de confort.
"Los carbohidratos ayudan a aumentar los niveles de serotonina, lo que explica por qué muchas mujeres sienten la necesidad de consumir chocolates, panes o pastas antes de la menstruación", detallan desde la OWH. Estos alimentos proporcionan un alivio temporal, pero también pueden generar un efecto rebote, aumentando los antojos y afectando el estado de ánimo.
Si bien es difícil evitar los antojos, hay estrategias para manejarlos de manera saludable:
El hambre premenstrual es un proceso normal, pero conocer sus causas y aprender a gestionarlo puede marcar la diferencia en la salud y el bienestar.