Tecnología y Ciencia Legendario

Arqueólogos podrí­an haber descubierto una megaobra romana perdida hace años

Un equipo cientí­fico en Francia identificó lo que serí­a el legendario canal construido por el general Cayo Mario en el siglo II a.C.

Sabado, 29 de Marzo de 2025
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Investigadores franceses localizaron los posibles vestigios del Canal de Mario, una obra hidráulica romana construida hace 2.100 años en el delta del Ródano, Francia. Según registros históricos, esta infraestructura fue la primera de gran escala que los romanos edificaron en la Galia, antecediendo a acueductos y presas.

El canal habrí­a sido mandado a construir entre el 104 y el 102 a.C. por el general Cayo Mario, tí­o de Julio César, durante las Guerras Cí­mbricas. Su objetivo era abastecer a las tropas romanas que enfrentaban a las tribus celtas de los cimbrios y teutones, provenientes de la actual Dinamarca.

"El general Mario llegó al sur de la Galia en el 104 a.C. para evitar que los cimbrios y teutones, que ya asolaban Galia e Hispania, alcanzaran Italia", explicó Simon Loseby, historiador medieval de la Universidad de Sheffield. "Necesitaba abastecer por mar a un ejército numeroso con urgencia", agregó.

La estructura conectaba Arlés con el Mediterráneo, evitando los peligrosos brazos del Ródano. Tras su éxito militar, los romanos cedieron el canal a la colonia griega de Massalia (actual Marsella), que lo explotó comercialmente hasta su desaparición de los registros históricos siglos después.

La estructura conectaba Arlés con el Mediterráneo. Foto: Shutterstock.

Evidencias geofí­sicas y arqueológicas

En 2013, un estudio geofí­sico en las marismas de Vigueirat reveló una anomalí­a submarina que sugerí­a la presencia de un canal antiguo. Excavaciones posteriores descubrieron 69 cerámicas romanas, estacas de madera y plataformas de piedra. Las dataciones por radiocarbono situaron estos materiales entre el siglo I a.C. y el IV d.C., perí­odo de uso del canal.

El equipo liderado por Joé Juncker, geoarqueólogo de la Universidad de Estrasburgo, analizó nuevos núcleos de sedimentos y mediciones fí­sicas. "Las dimensiones, orientación y sedimentos confirman que fue un canal navegable en época romana", declaró Juncker a Live Science.

Con 30 metros de ancho -mucho menor que los brazos naturales del Ródano-, el canal permitirí­a el paso de barcos romanos de gran calado. Los detalles se publicaron en abril en el Journal of Archaeological Science: Reports.

Los investigadores esperan hallar muelles o caminos de sirga que confirmen el uso prolongado del canal. "Aunque prometedor, aún no podemos atribuirlo definitivamente a Mario sin más pruebas arqueológicas", advirtió Juncker.

Este hallazgo demostrarí­a la capacidad romana para ejecutar grandes proyectos infraestructurales en plazos cortos, pese a sus limitaciones tecnológicas. Las investigaciones continúan en la zona.

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