Se trata de Julio Coria. El juez Esteban Rossignoli consideró que no hay riesgo de fuga y le concedió la excarcelación.
El Juzgado de Garantías Nº4 de San Isidro, a cargo del juez Esteban Rossignoli, dispuso la liberación de Julio Coria, excustodio de Diego Maradona, quien había sido detenido la semana pasada bajo la imputación de falso testimonio en el marco del juicio por la muerte del exfutbolista. Coria estuvo detenido por haber declarado en el proceso judicial que investiga la muerte de Maradona.
El juez Rossignoli consideró que, dado que Coria no tiene condenas previas y tiene un domicilio fijo en el partido bonaerense de Ezeiza, no existe riesgo de fuga, lo que justificó su liberación. No obstante, con el fin de asegurar su disponibilidad para el juicio, el excustodio deberá prestar formal promesa de someterse al proceso, lo que implica que no podrá ausentarse de su domicilio por más de 24 horas sin autorización previa.
Coria trabajó con Maradona desde 2015, inicialmente de manera esporádica y luego de forma fija. Fue uno de los empleados de seguridad que estuvo presente en la casa del country San Andrés el día de la muerte del ídolo futbolístico, y llegó a realizarle respiración boca a boca cuando Maradona se descompensó. En su declaración, Coria relató cómo intentó asistir a Maradona hasta la llegada del médico del barrio privado. "A Maradona lo veo boca arriba. La enfermera me pidió que le haga respiración boca a boca y ahí estuve no sé cuánto tiempo", relató.
Sin embargo, durante el juicio, Coria incurrió en varias contradicciones, especialmente en lo que respecta a su relación con el neurocirujano Leopoldo Luque y la psicóloga Agustina Cosachov, quienes también están siendo investigados. Coria declaró que no tuvo mucho trato con Cosachov y que solo había visto a Luque en un par de ocasiones, pero nunca había hablado con ellos por teléfono.
El fiscal Patricio Ferrari presentó varios chats entre Coria y Luque que evidenciaron que ambos habían mantenido múltiples conversaciones. Uno de los mensajes revelados fue de Luque, quien le escribió a Coria para Navidad, invitándolo a comer un asado en su casa, lo que contradijo la declaración de Coria de que nunca había tenido contacto posterior a la muerte de Maradona. "Que esta mierda no nos asuste amigo, nosotros sabemos la verdad", decía el mensaje de Luque.
Ante las evidentes contradicciones, el fiscal y el abogado Fernando Burlando solicitaron la detención de Coria, alegando que su testimonio no era veraz. A pesar de la solicitud de detención, el juez Rossignoli optó por liberar a Coria, imponiéndole condiciones para garantizar su comparecencia en el juicio.