Sociedad Salud

Una rutina nocturna con cena temprana, caminata y relajación puede mejorar la regularidad intestinal matinal

Una gastroenteróloga señaló que los hábitos previos al sueño crean condiciones para facilitar la evacuación al despertar, sin forzarla ni sustituir la consulta profesional cuando el estreñimiento persiste

Domingo, 25 de Octubre de 2026
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Una rutina nocturna que combina cena con fibra, una caminata breve y técnicas de relajación puede favorecer evacuaciones intestinales más regulares por la mañana, según explicó la gastroenteróloga Savita Srivastava a Prevention. La especialista sostiene que el funcionamiento del intestino durante la noche depende, en parte, de las decisiones tomadas en las horas previas al descanso.

El objetivo no es forzar una evacuación ni modificar de forma abrupta la alimentación, sino crear condiciones que ayuden al tránsito intestinal. La constipación ocasional puede tener múltiples causas, desde cambios de rutina y viajes hasta falta de actividad física, baja ingesta de líquidos o estrés. Por eso, las recomendaciones deben adaptarse a cada persona y no reemplazan una consulta médica si el problema persiste.

Una cena con fibra puede preparar el tránsito intestinal

La primera pauta de Savita Srivastava, gastroenteróloga y especialista en microbioma de Virginia, consiste en priorizar alimentos con fibra en la cena. Este nutriente cumple dos funciones complementarias: se versión soluble absorbe agua y forma una sustancia gelatinosa que puede facilitar la consistencia de las heces, mientras que la insoluble aporta volumen y contribuye al desplazamiento del contenido intestinal.

La médica señaló que busca reunir ambas variedades en el último plato principal del día. Entre las opciones que mencionó figuran el brócoli, los repollitos de Bruselas, los espárragos y las legumbres, como lentejas o garbanzos. Estos alimentos pueden acompañarse con una fuente de proteína, por ejemplo tofu.

Aumentar la fibra exige hacerlo de manera gradual y con suficiente agua. Un incremento rápido puede provocar gases, dolor abdominal o distensión, sobre todo en personas con intestino sensible.

Dejar de comer tres horas antes de dormir favorece el descanso digestivo

El horario de la cena también puede influir. Srivastava procura terminar de comer al menos tres horas antes de acostarse, con el fin de dar al sistema digestivo un período de reposo durante la noche. La idea es evitar que una comida tardía o una colación cercana a la hora de dormir prolonguen la digestión cuando el cuerpo se prepara para descansar.

"Un intestino que come tarde por la noche será un intestino lento a la mañana siguiente", afirmó la especialista en declaraciones a Prevention. Esa menor actividad puede traducirse en más dificultad para evacuar al despertar.

La recomendación no implica que todas las personas deban seguir un mismo horario. Quienes trabajan de noche, toman medicamentos con comida o tienen enfermedades digestivas pueden requerir pautas distintas. Sin embargo, establecer horarios relativamente regulares para las comidas puede ayudar a ordenar los reflejos naturales del aparato digestivo.

Caminar después de cenar estimula el movimiento del sistema digestivo

Después de la cena, la gastroenteróloga suele realizar una caminata suave de entre 15 y 20 minutos. Dicha actividad puede contribuir a movilizar el aire acumulado en el tracto gastrointestinal y a favorecer el vaciamiento gástrico, es decir, el pasaje de los alimentos desde el estómago hacia el intestino delgado.

La actividad física ligera también evita períodos prolongados de sedentarismo, que pueden enlentecer el tránsito intestinal. No se trata de realizar un entrenamiento intenso antes de acostarse, sino de mantener un ritmo cómodo que resulte sostenible.

Esta práctica se popularizó en redes sociales bajo el nombre de "fart walk", o caminata para liberar gases. Más allá de esa denominación informal, el principio es simple: el movimiento corporal puede apoyar la motilidad intestinal y reducir la sensación de pesadez que algunas personas experimentan después de cenar.

La respiración profunda ayuda a activar el modo de descanso y digestión

El vínculo entre el estrés y la digestión es otro de los puntos centrales de la rutina. El intestino funciona de manera más activa cuando predomina el sistema nervioso parasimpático, asociado con el descanso y la recuperación del organismo. En cambio, ante una situación de alerta, el cuerpo prioriza funciones necesarias para responder a posibles amenazas, lo que puede reducir la actividad del colon.

Para facilitar ese cambio, la respiración diafragmática durante cinco minutos forma parte de los hábitos nocturnos de Srivastava. La técnica consiste en inhalar de forma lenta y profunda, con una expansión suave del abdomen, y exhalar sin apuro. También recomienda dejar de usar el teléfono una hora antes de dormir.

Reducir la exposición a pantallas y reservar unos minutos para respirar puede favorecer un descanso de mejor calidad. A su vez, dormir bien ofrece al sistema digestivo un intervalo más estable para cumplir sus procesos habituales.

Los suplementos pueden ser un recurso puntual, no una solución automática

La especialista obtiene habitualmente la fibra a partir de alimentos, aunque utiliza suplementos de venta libre en situaciones puntuales, como después de un viaje o ante alteraciones transitorias de la regularidad intestinal. Disolver productos con fibra en polvo en agua tibia por la noche puede ayudar a algunas personas a mejorar la evacuación matinal.

Los suplementos de fibra requieren acompañarse de líquidos suficientes y conviene incorporarlos de manera progresiva. También es aconsejable consultar a un profesional de salud antes de usarlos si existen enfermedades intestinales, dolor abdominal recurrente, sangrado, pérdida de peso involuntaria o un cambio persistente en los hábitos evacuatorios.