Dirigentes del ascenso y de la entidad madre del fútbol argentino acusan al expresidente de agitar versiones sobre sanciones de la FIFA tras el gesto por Malvinas. Denuncian una estrategia para golpear la gestión de "Chiqui" Tapia y acelerar el desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas.
La trama conspirativa que rodea la derrota de la Selección Argentina ante España en el Mundial de Estados Unidos sumó un nuevo capítulo políticamente sensible. Fuentes vinculadas a los clubes del ascenso advierten que las versiones sobre una severa sanción de la FIFA contra el plantel argentino -por haber exhibido una bandera reivindicando la soberanía de las Islas Malvinas tras el partido ante Inglaterra- habrían sido agitadas e impulsadas por el expresidente Mauricio Macri.
Desde las instituciones deportivas alineadas con la gestión de Claudio "Chiqui" Tapia sostienen que la maniobra responde a un objetivo de fondo: desestabilizar la conducción actual de la AFA para allanar el camino hacia la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Para lograrlo, analizan, el sector alineado con el exmandatario necesitaba el impacto de un fracaso deportivo del combinado nacional que justificara el embate institucional.
El rol de Macri en el fútbol internacional le otorga un peso clave en este escenario. Desde enero de 2020, el exjefe de Estado preside la Fundación FIFA por designación de Gianni Infantino, un puesto que le garantiza vínculos aceitados con dirigentes influyentes y capacidad de maniobra dentro de la federación madre. En ese contexto, la tensión escaló luego de que medios locales publicaran que la Justicia estadounidense había ordenado la incautación del teléfono de Tapia y un supuesto intento de detención, una versión que fue rápidamente desmentida por la AFA.
En rigor, la información surgida de los tribunales norteamericanos indica que la Justicia le requirió al empresario Guillermo Tofoni, denunciante de Tapia y Pablo Toviggino, que dé explicaciones por haber filtrado a la prensa material probatorio sobre cuentas bancarias que estaba protegido por órdenes de confidencialidad. Tofoni, quien mantiene una conocida relación de amistad con Macri, deberá garantizar la devolución o destrucción de dicha evidencia. En la AFA vinculan este movimiento con los deseos del expresidente de recuperar el control de Boca Juniors tras su derrota electoral en 2023, utilizando el esquema de las SAD como atajo.
El malestar de Macri con el gesto patriótico en la cancha de Atlanta tampoco pasó desapercibido, luego de que trascendieran sus críticas al plantel por desplegar la pancarta soberana, calificando la actitud como una exageración. Dirigentes de la AFA deslizan que el propio titular del PRO pudo haber sido el artífice de los mensajes intimidatorios que llegaron a la delegación nacional, camuflados como supuestas advertencias de la UEFA o de allegados al grupo.
De hecho, allegados a los futbolistas confirmaron que la amenaza de recibir suspensiones de hasta 10 años por realizar una "manifestación política" existió. Aunque desmintieron rotundamente cualquier especulación sobre la entrega del partido ante el conjunto español, reconocieron que los jugadores salieron a disputar la final bajo un clima de enorme tensión, enojo y condicionamiento provocado por semejante maniobra extorsiva.