El defensor puso fin a su ciclo albiceleste después de la derrota en la definición ante España. En una carta emotiva, agradeció el apoyo de los hinchas y dejó un mensaje para la próxima generación de futbolistas.
Nicolás Otamendi puso punto final a una gloriosa etapa vistiendo la camiseta de la Selección argentina. Tras disputar la final del mundo frente a España, el histórico zaguero central oficializó su despedida del combinado nacional mediante una emotiva publicación en su cuenta de Instagram, donde repasó las sensaciones de su extensa trayectoria, le dedicó unas palabras de gratitud al público argentino y dejó un mensaje de aliento proyectado hacia las futuras generaciones del plantel.
El defensor, que fue un pilar indispensable durante todo el ciclo encabezado por Lionel Scaloni y se consagró campeón en la Copa del Mundo de Qatar 2022, comenzó sus palabras reconociendo la dificultad del momento al escribir lo que calificó como las líneas más complejas de toda su carrera.
A pesar del dolor por no haber podido coronar su último encuentro con un nuevo trofeo, remarcó el valor del camino recorrido y el orgullo por la entrega del grupo hasta el minuto final. El destino quiso que su última función fuera en el escenario máximo, y aunque el resultado no fue el esperado, manifestó irse con la cabeza en alto por haberlo intentado hasta el último segundo.
A lo largo del mensaje, Otamendi destacó el apoyo incondicional de los hinchas durante los más de 15 años en los que vistió la celeste y blanca, asegurando que ante cada himno la delegación sentía el respaldo de millones de personas empujando hacia un mismo sueño. Finalmente, dejó un valioso consejo a los futbolistas que continuarán representando al país en los próximos compromisos, pidiéndoles que nunca dejen de creer y recordándoles que la camiseta argentina siempre premia a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor.
Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera.
Soñé de muy chico vestir la camiseta de la Selección Argentina fue el privilegio más grande que me dio el fútbol. La defendí con el alma, con orgullo y con la responsabilidad de saber lo que significa para millones de argentinos.
El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto que este grupo lo intentó hasta el último segundo.
Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo, nunca dejé de creer y nunca dejé de sentir esta camiseta como el mayor honor de mi vida.
Gracias al hincha argentino. Gracias por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción, por acompañarnos en los buenos momentos y, sobre todo, en los más difíciles. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño.
Gracias a mi familia. Fueron mi refugio en cada caída y mi fuerza en cada desafío. Soportaron las distancias, las ausencias, las lágrimas y las frustraciones. Este camino jamás lo recorrí solo; cada paso lo dimos juntos.
Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor. Levanten la cabeza, sigan luchando y no permitan que una derrota les robe la ilusión. Estoy convencido de que el próximo capítulo de nuestra historia será de ustedes.
Hoy me despido de la Selección Argentina, pero con un orgullo inmenso por haber representado a mi país. Porque los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida.
Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo y de vestir la camiseta más hermosa del mundo.
Hasta siempre, Selección.