Ante un auditorio colmado en Parque Norte, el Presidente inició su discurso con un fuerte repudio al ataque contra Donald Trump y cargó contra el marxismo. Mauricio Macri y Patricia Bullrich compartieron la gala.
El presidente Javier Milei cerró esta noche la cena anual de la Fundación Libertad con un discurso de alto voltaje ideológico, en el que combinó el análisis geopolítico con una dura advertencia sobre los métodos de sus adversarios políticos.
Al subir al estrado de Parque Norte, el mandatario comenzó expresando su "más enérgico repudio" al reciente intento de asesinato sufrido por Donald Trump en Washington. Milei utilizó el episodio para trazar un paralelo con la situación local, afirmando que los sectores de izquierda, al verse derrotados en las urnas por las ideas liberales, "no tienen ningún problema en recurrir a la violencia" y disparó una frase que impactó en el recinto: "No tienen ningún problema de matarnos".
En su diagnóstico histórico, el jefe de Estado realizó una autocrítica hacia el espacio liberal por su comportamiento tras la caída del Muro de Berlín. Según Milei, el gran error fue creer que la evidencia empírica sería suficiente para enterrar al colectivismo, lo que permitió que el marxismo se reconstruyera a través de la "batalla cultural" hasta tomar la escena pública.
"Los liberales cometimos un gran error luego de la caída del muro de Berlín de creer que con la mera evidencia alcanzaba. La realidad demostró que no. Lo que hizo el marxismo fue reconstruirse y dar la batalla cultural en otros aspectos y terminaron tomando la escena", expresó.

Carlos Bianco, mano derecha de Axel Kicillof, pidió construir una coalición "anti-Milei" que trascienda al núcleo duro. El funcionario reconoció que la base militante actual tiene un techo que les impide recuperar el poder sin aliados externos.
El evento, que reunió a más de mil referentes del ámbito empresarial y político, contó con la participación estelar de la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado -quien intervino vía Zoom desde la clandestinidad- y el ensayista Álvaro Vargas Llosa, consolidando el perfil regional de la convocatoria. La presencia de Mauricio Macri y Patricia Bullrich en el mismo salón generó una fuerte expectativa política, dadas las crecientes diferencias entre la Casa Rosada y el ala tradicional del PRO.
Antes del arribo de Milei, Macri compartió un panel donde elogió la resiliencia del pueblo venezolano y llamó a Estados Unidos a no conformarse con alineamientos superficiales, exigiendo un calendario electoral transparente en el país caribeño. El expresidente también aprovechó para enviar un mensaje cifrado a la dirigencia local al destacar a Machado como ejemplo de que "lo importante es el para qué" de la política, priorizando los objetivos por sobre los nombres propios.
Entre los invitados destacados se encontraban el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien asistió pese a las rispideces de las últimas semanas por el financiamiento educativo. Mientras el oficialismo se prepara para una semana difícil con el informe de gestión de Manuel Adorni en Diputados, la cena de la Fundación Libertad funcionó como un blindaje simbólico para el Presidente, quien reafirmó su camino de reformas estructurales ante un auditorio que, aunque expectante por la volatilidad económica, lo despidió con una ovación.