La Vicepresidenta se bajó a último momento del acto en Luján y asistió a una ceremonia en Almagro. "Me pareció que en Luján estaba lo peor de la casta política", sentenció al salir de la Basílica María Auxiliadora.
La interna en el seno del Gobierno nacional sumó este martes un episodio de alto voltaje político y simbólico. Pese a haber confirmado su asistencia original, la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la misa en homenaje al papa Francisco celebrada en la Basílica de Luján, lugar donde la cúpula del Ejecutivo se mostró en pleno. En su lugar, la titular del Senado optó por una ceremonia de perfil más bajo en la Basílica María Auxiliadora, en el barrio porteño de Almagro, sitio donde fue bautizado el Sumo Pontífice.
Al salir del templo, Villarruel fue tajante al explicar su ausencia en el acto oficial: "Me pareció que la misa en la basílica de Luján se había politizado. Cuando la política se mete en el recuerdo de personas importantes, prefiero estar entre la gente", aseguró ante la prensa. La Vicepresidenta redobló la apuesta al afirmar que en la ceremonia central "estaba lo peor de la casta política", una frase que resonó con fuerza dado que en la primera fila de Luján se encontraban sus propios compañeros de gestión y figuras de la oposición como el gobernador Axel Kicillof.
La silla que la Conferencia Episcopal Argentina le había reservado a Villarruel en la primera fila terminó siendo ocupada por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. A su lado se ubicaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el titular de Diputados, Martín Menem; y los ministros Diego Santilli (Interior), Carlos Presti (Defensa) y Alejandra Monteoliva (Seguridad). Detrás de ellos, completaban la comitiva oficial Federico Sturzenegger y Mario Lugones, entre otros funcionarios de primera línea.
Sin embargo, el trasfondo de la decisión de Villarruel trasciende la cuestión protocolar. Allegados a la Vicepresidenta confirmaron que su intención principal fue evitar una fotografía conjunta con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien atraviesa una delicada situación judicial. Adorni es investigado actualmente por el juez Ariel Lijo por presunto enriquecimiento ilícito, tras detectarse inconsistencias en su patrimonio vinculadas a viajes de lujo y la adquisición de costosas propiedades en Caballito y Exaltación de la Cruz.
En el entorno de Villarruel subrayan que ella buscó ser "coherente con sus creencias" y que prefirió honrar la figura de Francisco en un entorno genuino, lejos de la exposición política de Luján. Al respecto, sus colaboradores enfatizaron que la funcionaria "honró al Papa donde tenía que estar", marcando una distancia ética y política respecto al sector del Gabinete que hoy se encuentra bajo la lupa de la Justicia.
Este desplante vuelve a poner de manifiesto la fractura en la relación entre la Vicepresidenta y el núcleo duro que rodea al Presidente. Mientras el resto del Gabinete buscó dar una imagen de unidad institucional en Luján, Villarruel eligió el camino de la diferenciación, enviando un mensaje directo sobre su postura frente a las acusaciones de corrupción que salpican a figuras centrales de la administración libertaria.
La jornada cerró con una postal dividida: por un lado, el oficialismo "puro" compartiendo espacio con la oposición en una de las basílicas más importantes del país; por otro, una Vicepresidenta que, al refugiarse en el barrio de Almagro, reafirma su autonomía política y su rechazo a compartir cartel con los sectores de la gestión que ella misma hoy define como "casta".