El presidente del Banco Central y su vice, Vladimir Werning, expusieron ante un plenario de comisiones de la Cámara alta para respaldar el proyecto que busca modificar la carta orgánica de la entidad, eliminar el financiamiento al Tesoro y concentrar sus funciones en la estabilidad monetaria.
El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, y el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, defendieron este miércoles el proyecto de reforma de la carta orgánica del organismo durante su exposición en un plenario de comisiones del Senado de la Nación. Ante las preguntas de los legisladores, los funcionarios abordaron los ejes centrales del programa económico oficial, justificaron la modificación legal y respondieron a las críticas vinculadas al traslado de reservas de oro al exterior y al rol del Tesoro.
Durante el debate en las comisiones de Economía Nacional e Inversión, Bausili se refirió a la polémica en torno a las tenencias de oro de la autoridad monetaria. Explicó que parte de los lingotes se encuentra en las bóvedas del organismo y otra fracción fue depositada en el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS), en Suiza. Según detalló, la operación se realizó para aprovechar una alta demanda internacional en el mercado, lo que permitió convertir oro de menor calidad en uno de mayor calidad a un costo reducido, desatendiendo las versiones de la oposición: "Parece atractivo armar conspiración o novela".
En relación con el núcleo de la iniciativa -que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados-, Bausili aseguró que el proyecto responde estrictamente a motivaciones económicas y no políticas. El objetivo principal, remarcó, es cortar de forma definitiva los canales mediante los cuales el Tesoro financió su déficit fiscal a través de la emisión monetaria. En esta línea, indicó que la reforma apunta a reducir la misión del Banco Central a un único mandato: la preservación del valor de la moneda, dejando atrás los cinco objetivos vigentes desde 2012 (estabilidad de precios, empleo, crecimiento, sistema financiero y equidad).
"Ni siquiera se pudo cumplir el número uno, que era preservar el valor de la moneda", sostuvo el titular del BCRA, al tiempo que añadió que la economía argentina acumula años de estancamiento en el empleo formal. Asimismo, descartó que la medida represente un peligro para los ahorristas o que implique riesgos para los depósitos bancarios, señalando que se busca replicar los estándares de bancos centrales de países que lograron dominar la inflación. Entre los puntos clave de la iniciativa figuran la prohibición del financiamiento directo en pesos al Tesoro, la limitación de las utilidades distribuibles y mayores garantías para evitar el acceso discrecional a las reservas.
Por su parte, Vladimir Werning respaldó los argumentos técnicos y cuantitativos de la gestión, señalando que durante la última década el Tesoro se benefició con la recepción de pesos y dólares mientras la entidad monetaria absorbía los costos financieros de la esterilización. Según sus estimaciones, dicho daño patrimonial entre 2003 y 2023 ascendió a US$ 550.000 millones. Ante las posturas que sugerían flexibilizar la política monetaria para incentivar la actividad, el vicepresidente fue categórico: "Siempre un poquito de inflación lleva a más inflación", y advirtió que lejos de aceitar la economía, solo genera licuación de salarios, jubilaciones y deuda.
La exposición generó fuertes cruces con los bloques opositores. El jefe del bloque peronista, José Mayans, cuestionó con dureza la iniciativa al calificarla de "inconstitucional" y criticar las modificaciones en el mecanismo de remoción de autoridades. En la misma línea, la senadora Juliana Di Tullio advirtió que el Parlamento perderá facultades de control sobre el organismo. En la vereda opuesta, el senador libertario Bartolomé Abdala respaldó firmemente la medida al señalar que su aprobación es fundamental "para fulminar la inflación".