Economía & Negocios

El boom de las exportaciones energéticas encendió las alarmas: ¿la Argentina puede terminar sufriendo la "enfermedad holandesa"?

El aumento en las ventas externas de la energía y la minería podría fortalecer tanto al peso como para restar competitividad a otras ramas productivas, como la industria. En qué consiste el fenómeno y qué salidas proponen los economistas.

Sabado, 25 de Julio de 2026

Una discusión que llegó a la Argentina de la mano del boom de exportaciones energéticas de Vaca Muerta y de la minería es si el país puede terminar sufriendo la "enfermedad holandesa".

El fenómeno hace referencia a una situación en la que un país recibe un aluvión de dólares por exportar un recurso natural o una materia prima y, en consecuencia, el tipo de cambio baja. El dólar se abarata en términos relativos y encarece en moneda extranjera al resto de los bienes y servicios que no se exportan, como los salarios. El resultado es una menor competitividad en las industrias que fabrican productos que se podrían importar.

Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), alertó sobre este punto a partir las perspectivas para las exportaciones de energía y minería, que podrían llegar a US$50.000 millones en 2030, a los que hay que sumarle los aproximadamente US$35.000 millones que suele aportar el agro.

Esa oferta creciente de dólares, que se sentirá con más fuerza a partir de 2028, es la que empuja hacia un tipo de cambio poco competitivo.

Sectores estrella, en peligro e inviables

El reporte aclara que el fenómeno no afecta a toda la economía por igual: golpea especialmente a los sectores más intensivos en mano de obra y expuestos a la competencia externa, como la industria textil, del calzado, metalúrgica o de neumáticos. En ese sentido, Ieral distingue las actividades viables en riesgo -que necesitan reformas que bajen costos más rápido- y las inviables con el modelo actual, que requieren políticas de reconversión.

Marcelo Capello, economista jefe de Ieral, explicó a TN el foco de las políticas del Gobierno hoy está puesto en los sectores ganadores -minería, energía, agro y economía del conocimiento-, a los que impulsa con el RIGI y el eventual super-RIGI. "Estarían faltando más políticas para las pymes viables que están en riesgo", afirmó.

Una plataforma de extracción en Vaca Muerta, el epicentro del boom energético. (Foto: Agustín Marcarian/Reuters).

Entre las salidas que propuso, están bajar impuestos que encarecen la mano de obra, como las contribuciones patronales, y reemplazar las retenciones por reintegros a los exportadores.


Pero el punto central pasa por el frente fiscal: "Para que el tipo de cambio no esté excesivamente bajo, se necesita más superávit fiscal", señaló. Y explicó que la compra de reservas, que podría sostener cierto nivel de tipo de cambio, debe darse con los pesos generados por esa vía.

El informe del Ieral agregó que el ahorro debería canalizarse hacia un fondo anticíclico -como los que ya existen en Chile y Noruega- que permitiría acumular dólares en los años de bonanza para poder usarlos en momentos de crisis. También sugirió que las provincias más beneficiadas por el modelo desarrollen sus propias soluciones de este tipo.

La enfermedad holandesa: un problema a mediano plazo

A su turno, la analista macro de Abeceb, Elisabeth Bacigalupo, sostuvo que si bien entiende la preocupación de algunos de sus colegas por una eventual enfermedad holandesa, cree que no será un problema en el corto plazo.

Su argumento central es que la demanda de dólares en la Argentina todavía está deprimida: las importaciones no repuntan al ritmo de la actividad, las empresas no pueden girar libremente utilidades al exterior y el Banco Central recién empieza a reconstituir reservas, muy por debajo de lo que acumulan otros países de la región.

Las compras de reservas por parte del Banco Central pueden ayudar a mantener cierto nivel de tipo de cambio y evitar su excesiva apreciación. (Foto: Reuters/ Matías Baglietto)

En ese contexto, pese a la apreciación del peso producto del ingreso de divisas, consideró: "No me imagino enfrentando problemas de enfermedad holandesa al menos los próximos 3 años".

"Si el proceso de crecimiento continúa, la inversión en bienes de capital, que básicamente son importados, va a presionar la demanda de dólares para importar maquinaria, por más que cambie esta matriz productiva hacia sectores más capitales intensivos", ejemplificó.

Bacigalupo prefirió poner el acento en otro riesgo: que la Argentina derive en una economía "de enclave". Según explicó, esto se daría si hay sectores de altísima productividad, pero con poco derrame sobre el resto del entramado productivo y el empleo.

El consenso está en que el tipo de cambio seguirá apreciado en medio de la transformación en la matriz productiva de la Argentina. El debate, en cambio, pasa por los tiempos, la magnitud del fenómeno y qué tan preparado o dispuesto está el Estado para amortiguar el impacto en los sectores menos beneficiados.

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