El legendario inversor cerró seis décadas de liderazgo formal en el conglomerado financiero. Su hijo Howard asume la titularidad del directorio, mientras que Greg Abel continuará al frente de las operaciones diarias.
En un movimiento que marca el fin de una de las eras más trascendentes en la historia de las finanzas globales, Warren Buffett dejó su cargo como presidente de Berkshire Hathaway tras casi seis décadas consecutivas de liderazgo. A sus 96 años, el legendario inversor pasará a desempeñarse como presidente emérito con efecto inmediato, conservando un asiento dentro del consejo de administración para continuar aportando su visión estratégica al holding que transformó en un gigante multisectorial.
La conducción del directorio quedó formalmente en manos de su hijo, Howard Buffett, quien ocupaba un lugar en el consejo desde 1993 y ahora asumirá la misión institucional de custodiar los valores y la cultura corporativa de la entidad. Esta designación culmina de manera definitiva el plan de transición generacional que la compañía venía desplegando de forma gradual, luego de que a fines del año pasado el magnate cediera el puesto de director ejecutivo en favor de Greg Abel, quien desde entonces tiene a su cargo el control operativo y las decisiones comerciales del negocio.
A través de una carta dirigida a los accionistas, el propio Buffett transmitió pleno respaldo al nuevo esquema de mando y destacó que nunca se sintió tan optimista sobre el porvenir de la firma. Remarcó que la trayectoria de su hijo dentro de la junta directiva guarda similitudes con su propio recorrido ejecutivo antes de tomar el control total de la firma en la década de 1970, consolidando un liderazgo complementario donde Susan Decker continuará desempeñándose como directora independiente principal.
Howard Buffett, de 71 años, cuenta con un amplio recorrido en la gobernanza corporativa internacional tras haber integrado los directorios de multinacionales como Coca-Cola, Archer Daniels Midland y ConAgra Foods, además de presidir su propia fundación benéfica. Con esta reestructuración, Berkshire Hathaway blinda su gobernanza para supervisar un imperio diversificado que abarca desde compañías de seguros y transporte ferroviario de cargas hasta conglomerados energéticos y cadenas minoristas cotizantes en la Bolsa de Nueva York.