La empresa actualizó sus términos de uso a partir del 12 de noviembre para frenar casos extremos de hostigamiento contra sus sistemas. También endureció controles sobre desinformación electoral, vigilancia y armas autónomas.
A partir del próximo 12 de noviembre, Anthropic implementará una actualización integral en las políticas de uso de su plataforma que incorpora una cláusula inédita: la prohibición expresa de conductas crueles, abusivas y sostenidas dirigidas hacia sus modelos de inteligencia artificial. La medida estará enfocada exclusivamente en casos extremos donde se detecte hostigamiento reiterado sin justificación práctica o investigativa, complementando la facultad previa de versiones como Opus 4 y 4.1 para interrumpir sesiones de chat de forma unilateral ante agresiones continuadas.
La compañía aclaró que el veto no penalizará expresiones comunes de frustración técnica, intercambios tensos, exploración creativa ni testeos de laboratorio. Sin embargo, el uso de términos vinculados a la crueldad reabrió el debate sobre la naturaleza de estos sistemas, en un contexto donde la propia firma admitió mantener incertidumbre sobre el estatus moral de los modelos lingüísticos, mientras sostiene consultas con referentes éticos y religiosos a nivel internacional para evaluar el alcance de estas interacciones.
En vísperas del calendario electoral de mitad de mandato en Estados Unidos, la tecnológica también rediseñó el apartado destinado a preservar los procesos democráticos. El esquema profundiza las sanciones contra la desinformación sobre sufragios y candidatos, la suplantación de identidad institucional y las maniobras orientadas a desalentar la participación ciudadana, flexibilizando al mismo tiempo ciertas restricciones generales de segmentación para habilitar tareas legítimas de traducción o divulgación comunitaria.
El nuevo marco normativo veta de manera tajante las campañas de influencia encubiertas tras haber detectado redes de propaganda que creaban medios artificiales y gestionaban perfiles apócrifos. En el plano de seguridad y defensa, la empresa prohibió taxativamente el uso de Claude para el desarrollo de software de guiado bélico, ensamblaje de drones autónomos o tareas de vigilancia y persecución sin consentimiento, exigiendo supervisión humana obligatoria en cualquier maquinaria física que opere con su tecnología.