Tecnología y Ciencia

Mundial, frío y oídos: la combinación que puede pasar factura este invierno sin que nadie lo vea venir

Argentina vive el torneo desde los televisores y los bares, con el frío de fondo. Ese combo de volumen a tope, temperatura bajo cero y resfríos encadenados es una amenaza auditiva concreta que casi nadie tiene en el radar.

Sabado, 13 de Junio de 2026

El invierno 2026 tiene un ingrediente que no estaba en ediciones anteriores: la Copa del Mundo se juega ahora mismo, en Canadá, Estados Unidos y México, mientras acá las temperaturas caen y los auditorios se llenan de gente mirando los partidos con el volumen a tope.

Para la mayoría de los argentinos, el Mundial se vive desde casa, los bares o las pantallas gigantes. Y ese escenario, sumado al pico estacional de infecciones respiratorias, convierte a este invierno en una tormenta perfecta para los oídos.

"La mucosidad puede afectar el oído medio a través de la trompa de Eustaquio, provocando esa sensación de oído cerrado que puede durar uno o varios días, especialmente cuando hay resfrío o gripe", explica el Dr. Fernando Diamante (M.N. 93.626), otorrinolaringólogo.

El ruido del Mundial también se escucha en el oído

Seguir los partidos en un bar con parlantes a todo volumen o en casa con el televisor al máximo para no perderse un solo grito, expone los oídos a niveles sonoros que pueden superar los 85 decibeles: el umbral a partir del cual el daño auditivo empieza a acumularse de forma silenciosa.

Para los pocos afortunados que viajaron y están viviendo los partidos desde las tribunas en Estados Unidos, México o Canadá, el riesgo es considerablemente mayor: los estadios pueden trepar a 100 o 110 decibeles en los momentos de mayor euforia, equivalente al nivel de una motosierra funcionando a pleno.

El problema es que ese daño no duele cuando ocurre. Se instala sin aviso y se hace evidente semanas o meses después, cuando la pérdida auditiva ya está consolidada. Un zumbido que aparece después de un partido y tarda horas en desaparecer es una señal concreta de que el oído recibió más de lo que puede tolerar.

"Si ante una exposición a un ruido fuerte se lesiona el oído, la recuperación no siempre es posible o puede ser parcial. La prevención en este caso no tiene segunda oportunidad", advierte el Dr. Diamante.

La recomendación para quienes están en los estadios es simple: tapones auditivos de espuma, que reducen la intensidad sonora sin bloquear el sonido ambiente ni arruinar la experiencia. Para quienes siguen los partidos desde Argentina, mantener el volumen del televisor o los parlantes en un nivel que no obligue a levantar la voz para ser escuchado es guía suficiente.

El frío también hace lo suyo

Más allá del Mundial, el invierno trae su propio catálogo de problemas auditivos. La otitis media aguda es la afección más frecuente en esta época: se produce por una acumulación de fluido detrás del tímpano que genera una inflamación dolorosa en uno o ambos oídos. La cadena habitual es conocida - resfrío, congestión nasal, inflamación de la trompa de Eustaquio, oído comprometido - y si se trata a tiempo no deja secuelas permanentes. El problema aparece cuando se demora la consulta o se intenta resolver con remedios caseros.

Los niños y las personas mayores son los grupos más expuestos. Su sistema inmunológico es más sensible a las agresiones externas, lo que los hace más susceptibles a desarrollar infecciones del oído ante cualquier cuadro respiratorio. En los más pequeños, es frecuente además la otitis media serosa, caracterizada por la acumulación de moco en los canales auditivos: no siempre duele, pero puede afectar la audición si no se trata a tiempo.

"Proteger a los chicos del frío para evitar resfriados o catarros es fundamental, porque en ellos el riesgo de compromiso auditivo es más concreto", señala el Dr. Diamante.

El tinnitus también tiene temporada alta

El zumbido persistente en los oídos -tinnitus- también registra un pico en invierno. Un trabajo publicado en los European Archives of Oto-Rhino-Laryngology identificó tendencias estacionales significativas en su aparición, con un aumento marcado en los meses fríos. La explicación apunta a la constricción de los vasos sanguíneos por el frío, la reducción de la actividad física y el mayor consumo de café, todos factores de riesgo conocidos.

A esto se suma el exceso de cerumen: el frío favorece el endurecimiento de la cera, lo que puede generar tapones que dificultan la audición y que muchas personas intentan resolver con hisopos, empeorando el cuadro. "Los hisopos no están recomendados. Pueden empujar la cera hacia adentro o provocar lesiones en el canal auditivo. Lo correcto es limpiar solo la parte externa y, ante cualquier molestia, consultar", advierte el especialista.

Cubrir los oídos con gorros o orejeras al salir, evitar los cambios bruscos de temperatura, no automedicarse ante el primer síntoma de infección y realizarse una audiometría al menos una vez al año son hábitos que hacen diferencia. Este invierno, con el Mundial de fondo y el frío encima, tienen más sentido que nunca.

"Disfrutar el Mundial no debería tener costo auditivo. Cuidar el oído durante estos partidos es tan importante como abrigarse bien al salir a la noche", concluye el Dr. Diamante.

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