El cerebro necesita un suministro constante de nutrientes de calidad para rendir adecuadamente
Hace ya tiempo que los estudios inciden en la estrecha relación entre la alimentación y la capacidad de atención, el aprendizaje y el rendimiento académico de los niños. Este hecho confiere cierto margen a las familias para contribuir a mejorar estas habilidades desde la cesta de la compra, teniendo en cuenta, advierte la doctora Paloma Núñez, pediatra de Vithas Valencia 9 de Octubre, que «no existe un alimento concreto capaz de mejorar por sí solo el rendimiento académico».
Lo importante, según la especialista, es mantener «un patrón alimentario equilibrado que incluya todos los grupos de alimentos». El cerebro, recalca Núñez, «necesita un aporte constante de nutrientes de calidad para funcionar correctamente. Por eso debemos dar prioridad a alimentos frescos y variados frente a productos ultraprocesados». En esta línea, la Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja priorizar frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva, y reducir el consumo de azúcares libres y productos ultraprocesados.
Pero dentro de una alimentación variada, admite Núñez, «algunos nutrientes sí que adquieren especial importancia para el desarrollo y el funcionamiento del cerebro». Así, recuerda esta doctora, «las proteínas, presentes en alimentos como los huevos, los lácteos, el pescado y las legumbres, participan en la formación de tejidos y neurotransmisores. Los ácidos grasos omega-3, especialmente abundantes en el pescado azul, están relacionados con el desarrollo cerebral, mientras que el hierro resulta esencial para el transporte de oxígeno y ayuda a evitar el cansancio y las dificultades de atención».
También las frutas y verduras, señala, «aportan vitaminas y antioxidantes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Sin olvidar, claro está, los hidratos de carbono complejos de los cereales integrales, que proporcionan energía de manera progresiva y permite mantenerla durante más tiempo a lo largo de la jornada escolar».
Una buena alimentación, además, debería comenzar desde primera hora del día, algo que sigue siendo una asignatura pendiente en muchas casas. En este sentido, la Fundación Española de la Nutrición destaca la importancia de incluir en esta primera ingesta del día alimentos como lácteos, fruta y cereales integrales para conseguir una dieta más variada y equilibrada, con posibles beneficios sobre la capacidad cognitiva y el rendimiento durante las horas lectivas. Para la doctora Núñez, más que fijarse en la cantidad de alimentos que se consumen a primera hora, hay que prestar atención a su calidad. «Un vaso de leche o un yogur, fruta fresca y una fuente de cereales integrales constituyen una alternativa mucho más adecuada que la bollería industrial o las bebidas azucaradas», insiste.
La pediatra de Vithas admite que esta ingesta es importante porque «el cerebro de los niños tiene unas necesidades energéticas elevadas y requiere un aporte regular de nutrientes de calidad para mantener la atención y la capacidad de aprendizaje durante las clases de la mañana». Por el contrario, acudir al colegio sin desayunar o comenzar las clases con alimentos muy ricos en azúcar puede provocar «picos y bajadas rápidas de energía que repercutan en la concentración, el estado de ánimo y la participación del alumno en el aula».
En cuanto al almuerzo, asegura que tampoco es necesario recurrir a preparaciones complicadas para llevar un táper equilibrado al colegio. «Una pieza de fruta, un pequeño bocadillo de pan integral con queso o pavo, o un yogur natural pueden proporcionar la energía necesaria para continuar la jornada», apunta la pediatra. La educación alimentaria, además, no corresponde únicamente a las familias. «Debe comenzar en casa, pero la escuela también tiene un papel fundamental. Los niños aprenden en buena medida a través de la observación, y es importante que reciban mensajes coherentes sobre hábitos saludables tanto en el hogar como en el colegio».
Junto a una alimentación variada, la pediatra recuerda la importancia de mantener horarios regulares de comida y garantizar una adecuada hidratación a lo largo del día, algo que muchas veces no se tiene en cuenta. Todo ello, concluye, debe complementarse con actividad física y un descanso suficiente, dos factores que también resultan esenciales para que los escolares puedan afrontar la jornada en las mejores condiciones.