Politica Reunión

El encuentro secreto de Milei con un juez de la Corte y el próximo paso de la Justicia que inquieta a Adorni

Una reunión reservada reactivó la trama de poder en la Corte Suprema mientras avanza una investigación judicial que podría traer revelaciones clave sobre el patrimonio y los viajes del jefe de Gabinete.

Sabado, 4 de Abril de 2026

Ricardo Lorenzetti se toma todo el tiempo del mundo para explicarle al Presidente lo que cree que tiene que saber sobre cuestiones que, para él, son relevantes en el Poder Judicial. Es una dinámica que practica desde que se conocen y que se vio con claridad durante 2024 con el intento del Gobierno por designar a Ariel Lijo y a Manuel García Mansilla como integrantes de la Corte Suprema. Toda esa operación había sido conversada previamente entre Javier Milei y Lorenzetti, quien supo forjar una relación con el libertario mucho antes de que fuera presidenciable. Se sabe cómo terminó el desprolijo movimiento para nombrar a esos candidatos, quienes hasta este lunes, habían sido los únicos dos magistrados que el Gobierno había propuesto en sus 26 meses de gestión. Esta semana, el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, mandó al Senado 62 pliegos una parte de las más de 300 vacantes entre jueces, fiscales y defensores.

Había quienes creían que el episodio frustrante de las postulaciones de Lijo y García Mansilla, habían enfriado la relación entre el Presidente y Lorenzetti. Sin embargo, en estos días está renacida. El Juez visitó la semana pasada a Milei con su ya clásica carpeta en la mano para alertarlo sobre lo que considera un inconveniente o una mala decisión: el anuncio de no cubrir las vacantes en el Máximo Tribunal durante este período de gestión. Es un tema que podría parecer de interés único de los cortesanos o de la familia judicial, pero lo cierto es que estas preocupaciones o realineamientos generan consecuencias.

La expresión más visible de una tensión que se está complejizando a medida que se respiran las definiciones que el nuevo ministro va tomando en el área, se vio este mismo lunes cuando dos de los integrantes de esta Corte, que hoy tiene tres miembros pero debería estar compuesta por cinco, Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, presentaron un proyecto para "bajar la discrecionalidad" en el sistema de selección de jueces que se realiza en el Consejo de la Magistratura, un órgano de composición político, judicial y académico encargado de la selección y la destitución de magistrados que está presidido por Horacio Rosatti, quien también preside la Corte Suprema. Rosatti participó de la presentación de este proyecto pero dentro de un juego gestual que intentó esconder una situación en desarrollo, un diseño nuevo de sus propias internas que son, hay que decirlo, salvajes desde hace varios años.

Los miembros de la Corte, Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, en la apertura de sesiones ordinarias el 1 de marzo de 2026. REUTERS/Agustin Marcarian

Es una madeja que requiere alguna explicación para poder ser comprendida, pero en principio esta Corte, tal como está constituida hoy, tenía hasta el episodio de las ternas de Lijo y García Mansilla un alineamiento mucho más fluido entre Rosati y Rosenkrantz. En este último período, algo sucedió que movió ese diseño y ahora las simpatías parecen producirse entre Rosenkrantz y Lorenzetti en contrapeso de Horacio Rosatti.

El asunto de fondo es que en un tribunal de tres, el que suma dos, gana. Se trata de una matemática frágil porque en rigor, necesitan de tres voluntades para cualquier decisión pero hay de fondo una tentación de mostrar fuerza de esta dupla nueva que cuestiona, al parecer, cierta disconformidad con Rosatti por su administración del poder. Es un estigma que acompaña también a Lorenzetti desde siempre. Como todo en este momento, esa tensión tiene por detrás avales de la interna capital de la Rosada, la que llevan adelante Santiago Caputo y Karina Milei. ¿Por qué? Porque hasta el cambio de gestión en Justicia, la operatoria judicial estaba bajo la órbita de Santiago Caputo y de su secretario de Justicia, Sebastián Amerio -ahora Procurador del Tesoro-. ¿Sigue Amerio recibiendo las quejas de Rosenkrantz y Lorenzetti?