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Pese a las dificultades militares y geográficas, EEUU desplegó un extraordinario operativo de búsqueda para rescatar al piloto derribado por Irán

En un escenario montañoso y bajo control de la Guardia Revolucionaria, Donald Trump intenta encontrar al copiloto que ayer se eyectó del avión caza F-15E

Sabado, 4 de Abril de 2026

Donald Trump ordenó un extraordinario operativo de búsqueda para rescatar al piloto del avión caza F-15E que fue derribado ayer por la defensa antiaérea de Irán.

La misión es compleja y tiene final abierto.

El piloto cayó al sudoeste de la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, una zona montañosa que está bajo el control operativo de la Guardia Revolucionaria de Irán.

Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad es una provincia interior de Irán, y no es limítrofe con ningún país de Medio Oriente. Eso significa que Estados Unidos despliega su misión de rescate enfrentando los radares iraníes y la información satelital aportada por China y Rusia.

Irak, Kuwait y Arabia Saudita son los países más cercanos a la zona que rastrilla Irán para capturar al piloto del F.15E.

En la actual situación en Medio Oriente, la operación de rescate se estaría ejecutando desde las bases de Estados Unidos en Kuwait y Arabia Saudita.

El operativo de búsqueda y rescate del piloto es coordinada por Estados Unidos y apoyada por Israel, la Liga Árabe y la OTAN.

Trump conoce la historia de Medio Oriente y sabe qué le sucedió a al presidente demócrata James Carter cuando Irán protagonizó la Crisis de los Rehenes entre 1979 y 1981.

Todos los fines de semana, el líder republicano viaja a Florida para jugar al golf y distenderse en su mansión de Mar -a- Lago.

En cambio, ayer se quedó en Washington, mantuvo extensas reuniones con sus consejeros de Seguridad Nacional y evitó los contactos con los periodistas acreditados ante la Casa Blanca.

Cuando la defensa antiaérea iraní derribó al caza F-15E, el Pentágono desplegó helicópteros Black Hawk para rescatar a los dos pilotos, que se eyectaron a la par y encendieron sus radios.

Estados Unidos pudo rescatar a uno de los pilotos, ya que los helicópteros Black Hawk debieron abandonar la zona ante el fuego constante de la artillería iraní.

En la Casa Blanca explicaron a Infobae que la noche era "un recurso de supervivencia" para el piloto que quedó en terreno enemigo.

Y a continuación añadieron que las posibilidades de rescate "se achicarían" cuando la luz del día facilitara la búsqueda y captura comandada por la Guardia Revolucionaria.

La caída del caza F-15E colocó en una situación incómoda al secretario de Guerra, Pete Hegseth. Dos días atrás, en una conferencia de prensa, Hegseth había asegurado que Estados Unidos controlaba el espacio aéreo de Irán.

Esa declaración oficial ayer fue desmentida en el campo de batalla: en apenas 12 horas, la defensa iraní derribó al caza F-15E, inutilizó a dos Black Hawk y anuló un avión A-10 Warthog que volaba en las cercanías del estrecho de Ormuz.

Trump no está satisfecho con Hegseth.

Mientras las Fuerzas Especiales de Estados Unidos buscan al piloto caído, Irán despliega a la Guardia Revolucionaria y anuncia una fuerte recompensa por la información que permita capturar al aviador enemigo que aún se esconde en la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad.

Trump es consciente que la eventual captura del piloto concede a Irán una ventaja al momento de negociar un cese del fuego. Y por eso ordenó un despliegue extraordinario de las Fuerzas Especiales en la montañosa provincia iraní.

El presidente de Estados Unidos aún no decidió cuándo reconocerá oficialmente que hay un piloto a merced de Irán y en qué circunstancias el caza F-15E fue abatido por el régimen chiíta.

Mientras tanto, Trump convocó hoy a Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra- a la Casa Blanca, desde donde recibirá la información de Medio Oriente y ordenará las próximas medidas para rescatar al piloto de Estados Unidos.

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