No hay consenso entre los empresarios industriales con respecto a cómo dialogar con el presidente. Algunos piden "romper" y ser más críticos. El debate.
Las cámaras empresarias más fuertes de la Argentina, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) salieron a responderle al presidente Javier Milei por sus dichos en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso. Pero el primer paso, tardío para muchos, no quedó allí.
Martín Rappallini, el número uno de la UIA y cercano a Paolo Rocca (denominado peyorativamente "Don Chatarrín" por el mismo presidente), doblegó los esfuerzos mediáticos para pedir un acercamiento con el Gobierno nacional. "Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes", dijo el industrial.
Lo cierto es que los pedidos de Rappallini para el Ejecutivo se dieron el mismo día en que la central fabril publicó un lapidario informe sobre el estado de situación de la industria y las Pymes en la Argentina. La encuesta de la UIA mostró el impacto de los 2 años de Milei y una política que, dicen los empresarios industriales, inclina la balanza para el lado contrario.
Los puntos destacados del paper son los siguientes
Las empresas con caída en la producción (53,3%) volvieron a superar a las que registraron un aumento (13%).
El 54,7% de las empresas indicó caída en sus ventas internas, mientras que solo el 13,3% reportó aumentos. Con estos datos, el índice de difusión (ID) se ubicó en -41,4 p.p. y fue el tercer valor más bajo de toda la serie.
En enero, el 22,2% de las empresas registró caídas en su empleo. Dentro de estas, una de cada dos informó haber recurrido a la reducción de personal ante la menor producción.
En este sentido, si una empresa ya está reduciendo el empleo, la mitad recurrió directamente a la desvinculación del personal, el 41,4% ajustó también mediante la reducción de turnos y el 22,9% implementó suspensiones.
En cuanto a las expectativas de empleo, el 19,4% espera incorporar trabajadores para el próximo año, mientras que el 26% prevé una reducción.
El 45,6% de las empresas reportó dificultades para afrontar al menos uno de los siguientes pagos: salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. Desde el año pasado, se registra una tendencia creciente en la proporción de firmas con problemas de cumplimiento. El porcentaje de empresas con atrasos en todos los pagos fue 5,4%.
Empresas acumulan deudas
Las mayores dificultades se dieron en el pago de impuestos y proveedores (33,2% y 31,9%, respectivamente).
Entre las principales consecuencias se destacaron mayores intereses y costos financieros (39,8%) y el aumento del endeudamiento o la necesidad de financiamiento en el corto plazo (38,1%).
Según resaltó la UIA, la caída de la demanda interna fue señalada como la principal preocupación por el 46,1% de las empresas encuestadas. El 23,1% marcó la caída de la demanda de otras industrias, el 16,1% la caída de la demanda de hogares y el 7% la caída de la obra pública.
En segundo lugar, se ubicó el aumento de costos (19,7%), con mayor incidencia del costo laboral (49,6%), seguido por materias primas e insumos nacionales (16,8%). A nivel empresarial (53,2%), sectorial (66,5%) y nacional (49,9%), aumentó la proporción de empresas que perciben un deterioro frente al año pasado.
"La diferencia entre niveles sugiere que las firmas resisten mejor que su entorno y conservan algo de expectativa sobre el contexto general. Mientras que el año pasado un 68,6% de las empresas había anticipado una mejora a nivel país para 2026, este año solo el 27,6% dijo estar mejor", advierten.
Interna en la UIA
Todo esto se da en el marco de la salida de un histórico: Diego Coatz, el economista referente de la UIA. Se dice que se aparta por diferencias con Rappallini, que reemplazó a Daniel Funes de Rioja (tildado de "ultra oficialista" por los industriales, que pidieron su apartamiento).
"Hoy cierro una etapa muy importante en la UIA. Fueron 20 años muy intensos y ricos en lo personal y lo profesional. Siempre con la pasión de poner a la industria y la producción en el centro de la conversación pública porque Argentina es, fue y tiene que ser un país industrial. Me llevo el orgullo de haber contribuido a formar un par de generaciones de cuadros técnicos con vocación industrial, y de haber basado nuestro trabajo en información rigurosa, diagnóstico claro y propuestas concretas. Voy a encarar nuevos proyectos que siempre me tendrán, de una forma u otra, ligado a la agenda industrial y de desarrollo", escribió Coatz en su mensaje de despedida.
Lo cierto es que los cambios en la UIA se dan en el marco de un debate interno entre los que apuestan por el diálogo con el Gobierno y quienes creen que hay que "romper" y ser más críticos. Rappallini todavía no se jugó: levantó el perfil, pero no fue tajante contra Milei. Para algunos es una batalla perdida ir contra el modelo económico actual. Pero la situación de la industria es caldo de cultivo para los que quieren un posicionamiento más disruptivo.
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Para terminar la obra se estima un presupuesto de US$5.000 millones.