La cúpula libertaria se reunió este lunes bajo la coordinación de Karina Milei. Ganancias se queda, super poderes para Caputo afuera. Bullrich empoderada.
La mesa política de La Libertad Avanza se reunió este lunes en Casa Rosada, en plena cuenta regresiva, con un objetivo: cerrar la oferta final de la reforma laboral para destrabar la negociación con los gobernadores y ordenar el temario de las sesiones extraordinarias. La secretaria general Karina Milei encabezó el encuentro, que también funcionó para bajar línea.
La cúpula libertaria decidió los cambios del dictamen, que adelantó El Observador, con respecto a las atribuciones del Economía para aplicar la baja de impuestos a la vez que mantendrá la reducción de Ganancias para empresas. Junto con eso, frente a Karina Milei, la mesa política buscó la garantía de que podrán hacer más modificaciones de necesitarlas para garantizar los votos en el Senado.
La mesa política de La Libertad Avanza ya tiene la oferta a los gobernadores
Del lado libertario, la mesa la integran, además de Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el asesor presidencial Santiago Caputo; la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. Esta vez también participó el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, por el tramo que involucra tributos y negociaciones con las provincias.
El primer giro fue político: el Gobierno decidió ampliar el temario de las sesiones extraordinarias para incluir la "Ley Penal Juvenil", que plantea bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años. La medida tomó velocidad tras el asesinato de Jeremías Monzón (16) en Santa Fe, un caso que sacudió la conversación pública sobre inseguridad y delitos cometidos por menores.
Patricia Bullrich consiguió incluir la baja de la imputabilidad
Bullrich empujó la incorporación como respuesta inmediata. En la mesa sostuvo que el Ejecutivo debía "dar una señal a la sociedad" y que el tema no podía quedar encapsulado en diagnósticos. En Balcarce 50 admiten que no había postura uniforme: algunos funcionarios temían abrir un frente con organizaciones y juristas, mientras otros veían la oportunidad de ordenar la agenda de seguridad.
Con esa decisión, el temario de extraordinarias quedó, por ahora, en cinco capítulos: reforma laboral, modificación a la ley de glaciares, acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, pliego de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea y baja de imputabilidad. En el oficialismo anticipan que la lista podría ampliarse durante la semana si detectan condiciones para sumar iniciativas sin pagar un costo de derrota en el Congreso.
El Gobierno deja la puerta abierta para seguir negociando la reforma laboral
El segundo eje fue la reforma laboral. La mesa política resolvió no aceptar los pedidos de cambios formulados por la CGT y por la CAME: la oferta final no incorporará esas observaciones y buscará sostener la narrativa de que el Gobierno "no negocia con corporaciones" cuando se trata de un proyecto que Milei presenta como estructural para el empleo formal.
Al mismo tiempo, el oficialismo definió los términos del mensaje hacia los gobernadores. La propuesta incluirá mantener la baja en Ganancias, un punto sensible por su impacto coparticipable, pero quitar las facultades extraordinarias que iba a concentrar Caputo para decidir cuándo aplicar la baja de tributos y bajo qué condiciones. Ese tramo era leído por las provincias y por bloques dialoguistas como un "súper poder" del Ministerio de Economía y se había convertido en un obstáculo para juntar votos.
Caputo participó del encuentro y, según relatan en la Casa Rosada, avaló la poda de esas atribuciones en nombre de la viabilidad política. La instrucción que bajó la mesa fue pragmática: si hace falta ajustar redacciones para que la reforma laboral salga, lo harán, aunque eso incomode a alguna de las tribus internas de LLA. La única línea roja, repitieron, son los puntos troncales de la ley que el Gobierno considera innegociables.
Ese esquema deja al oficialismo con un delicado equilibrio: mostrar flexibilidad técnica sin que se interprete como una marcha atrás política. En el entorno presidencial creen que la negociación con los gobernadores se define con dos variables: cuánto dinero pierden o dejan de ganar y cuánto cuesta quedar del lado del "no" frente a un Presidente que convirtió la reforma laboral en bandera. Por eso, el Gobierno apuesta a una contraoferta que reduzca resistencias y ordene el camino hacia la votación.
Con el temario de sesiones extraordinarias ampliado y la oferta laboral casi cerrada, la mesa política buscó enviar una señal doble: capacidad de agenda en seguridad y decisión de ir a fondo con la reforma laboral. En Balcarce 50 asumen que las próximas 72 horas serán clave para medir apoyos, anticipar objeciones y evitar sorpresas. En el fondo, el objetivo es simple: que el Gobierno llegue al recinto con números y, sobre todo, con control.

El encuentro, que se realizará el 11 de febrero, tendrá representantes de 34 países; asistirá el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare