La jueza María Laura Rodríguez ordenó el allanamiento de un taller mecánico en Eldorado y el secuestro de celulares y tarjetas SIM que serán peritados.
La investigación judicial sobre el femicidio de Dulce María Beatriz Candia, la adolescente de 17 años encontrada muerta en Eldorado tras once días desaparecida, avanza con nuevas medidas a pesar de las afirmaciones policiales de un caso casi resuelto. La Justicia ordenó allanamientos y el secuestro de celulares y tarjetas de memoria vinculados al único detenido, Mario Alberto Y., un remisero que se abstuvo de declarar.
La jueza de Instrucción Nro. 1 de Eldorado, María Laura Rodríguez, autorizó un allanamiento en el taller mecánico frecuentado por el detenido, donde se incautaron varios teléfonos y tarjetas SIM para peritaje. La Fiscalía indicó que la lista de imputados no está cerrada, contradiciendo al jefe de Seguridad de la Policía de Misiones, Raúl Maslowski, quien había declarado que el caso estaba resuelto en un 99.9%.
Dulce María Beatriz Candia fue hallada el 28 de mayo en una obra en construcción, cerca de su domicilio y del remisero. La madre de Dulce, Lilian Maciel, afirmó que una campera encontrada junto al cuerpo no era de su hija. Fuentes de la investigación sugieren que la ropa fue colocada intencionalmente. El padre de Dulce, Narciso Candia, indicó que la adolescente presentaba un golpe en la nuca, posiblemente con un martillo, y que se encontraron "yuyos" en su cuerpo, en referencia a hierbas usadas para abortos, un método no reconocido como seguro por la OMS.
El remisero, quien había salido de prisión un año antes tras cumplir una condena por narcotráfico, fue detenido como principal sospechoso. Se secuestró su automóvil Fiat Siena, el mismo que había sido incautado en su arresto anterior.
Internamente, la policía investiga por qué a la madre de Dulce no le quisieron tomar la denuncia inicial por desaparición en la seccional de la Policía de la Mujer. Maslowski sugirió que si la denuncia se hubiera hecho antes, Dulce podría haber sido encontrada con vida.
La familia Candia, de extrema pobreza, reside en el barrio Avanti. Tras la muerte de Dulce, la familia está compuesta por los padres y tres hijos. Los padres padecen enfermedades crónicas y no pueden trabajar, sobreviviendo de la caridad vecinal. Dulce era descrita como una estudiante dedicada que soñaba con ser policía.