En 1960, un cohete estadounidense explotó y un fragmento mató a una vaca en Cuba
El 30 de noviembre de 1960, en una pradera de Holguín, Cuba, una vaca pastaba tranquilamente. Simultáneamente, en Cabo Cañaveral, Estados Unidos, un cohete Thor-Ablestar explotaba durante su despegue.
Un fragmento del cohete cayó sobre la vaca, matándola al instante y destruyendo un rancho cercano. Este incidente ocurrió apenas un mes después de que Washington impusiera el bloqueo comercial a Cuba, en un contexto de crecientes tensiones por la nacionalización de empresas estadounidenses.
Fidel Castro aprovechó la oportunidad para denunciar el suceso como un atentado imperialista y una violación del espacio aéreo cubano, acusando a Estados Unidos de un complot. Se planeaba incluso que técnicos soviéticos examinaran los restos del cohete. Una semana después, más de doscientas personas marcharon hacia la embajada estadounidense en La Habana, algunas disfrazadas de vacas o arrastrando animales adornados con consignas antiimperialistas. Esta acción propagandística resultó en una indemnización de dos millones de dólares por parte de Estados Unidos y, según la leyenda, la vaca recibió un funeral de Estado.
En septiembre de 2000, el entonces director de la CIA, George Tenet, rememoró el incidente como uno de los fracasos más notables del programa espacial, mencionando los escombros cayendo sobre Cuba, la acusación de asesinato deliberado de la vaca por parte de La Habana y las protestas con animales. Bromeó diciendo que fue la primera y última vez que un satélite se usó para producir carne picada.
En 1988, Indio Solari y Skay Beilinson inmortalizaron el evento en la canción "Aquella solitaria vaca cubana", incluida en el álbum "Un baión para el ojo idiota" de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Aunque la letra es onírica, Solari confirmó en su autobiografía que la anécdota del satélite fue la inspiración.