Los reiterados robos a comercios y casas de familia tienen preocupada a la gente del barrio que se queja por la falta de presencia policial que atribuyen a una "complicidad" con los mavivientes para "dejarlos actuar"
Con la misma violencia e impunidad que en las anteriores dos oportunidades y a cara descubierta, un delincuente empuñando un arma de fuego por tercera vez se llevó toda la recaudación de un supermercado de calle Perito Moreno de Godoy Cruz. Pero lo más preocupante de todo es que la gente del barrio tiene claro que la "zona esta liberada por la policía", y por eso los constantes episodios de inseguridad.
"Esta vez le tocó al super, pero en estos días han aumentado los asaltos, siempre con armas de fuego y un común denominador, los delincuentes lo hacen con la tranquilidad y la pasmosidad que no va a llegar ningún policía. Se toman su tiempo", dijo una vecina a cuya madre le robaron hace una semana a escasos metros del supermercado de calle Perito Moreno 1.300, que en las últimas fue atracado por un malviviente.
Por tercera vez en poco tiempo robaron en un supermercado de calle Perito Moreno, Godoy Cruz. ¿Y la policía? Denuncian zona liberada para los delincuentes. Inacción total de la policía.#faltadeseguridad@mnewsradio106 @antoginart pic.twitter.com/AB0yc4IDfQ
- Mnews (@Mnews_diario) February 20, 2026
Este último caso quedó registrado en la grabación de una cámara de seguridad del comercio asaltado y se observa con nitidez el rosto del delincuente, una persona joven que ingresa al local simulando ser un cliente y a los segundos saca un arma de fuego y le apunta temerariamente a la cajera del local, exigiéndole el dinero.
En es el primer momento de terror de la chica que se siente totalmente vulnerada y con temor a ser herida, por el violento sujeto, que no deja de apuntarle y amenazarla.
Como en todos la casos ocurridos en la zona el tipo embolsa el botín y sale del comercio, subiendo a un auto que lo espera con un cómplice para desaparecer.
A los minutos de ocurrido el robo y luego del llamado al 911 Emergencias, llegan dos móviles de la policía, cuando ya no hay nada que hacer y los delincuente ya están a kilómetros del lugar..
En ese momento se acercan para ver qué pasó algunos vecinos, quienes también se solidarizan con la chica asaltada y es el instante de la catarsis colectiva.
"Es obvio que los ladrones saben que no hay policías en la zona. Esos tipos tienen la seguridad de pasar y ver el movimiento y elegir el lugar para robar. Después vuelven y con el dato de que la policía no está en el barrio asaltan. Ahora fue otra vez el super, pero otras veces les ha tocado a familias del barrio", cuenta indignado un hombre mayor que fue robado a principios de enero en su casa.
Esa misma persona contó que estaba cenando con su mujer cuando escucharon un ruido muy fuerte y que cuando intentó levantarse de su silla ya habían entrado a su casa tres ladrones con armas de fuego después de forzar la puerta de ingreso. "Tuvimos suerte porque no nos pegaron. Si, nos amordazaron y maniataron. Estuvieron más de media hora revolviendo todo y se llevaron una plata que teníamos ahorrada, teléfonos y una joyas de mi mujer", dijo el hombre recordando el asalto del que fue víctima apenas un mes atrás.
La gente de la zona coincide que los delincuentes son generalmente jóvenes y la principal característica es que se aprovechan del estado de vulnerabilidad de sus víctimas. En algunos casos atacan en horas de la madrugada, cuando la gente se encuentran durmiendo. Las eligen cuidadosamente, estudian cómo viven y con quién. Las amenazan y en muchos casos golpean y torturan.
Según relatan los vecinos en unas dos cuadras de calle Perito Moreno donde funciona el supermercado, hubo en los últimos 40 días seis hechos violentos. Ninguno esclarecido por la policía y sin ninguna persona detenida.
El común denominador de los ataques es que los asaltantes actúan, en la mayoría de las veces, dos o más personas. Luego de hacer inteligencia previa en la propiedad, ingresan trepando una reja, un muro o rompiendo una cerradura, en el caso de las vivienda familiares o directamente empuñando un arma, cuando se trata de un comercio en cualquier momento del día.
Una vez dentro de la casa tienen todo a su merced. Juegan con algo a favor: el tiempo. Nadie los apura. Saben que sus víctimas están en estado de vulnerabilidad, aun así, las amenazan, golpean y torturan psicológicamente. Tienen claro que, según tiene por sentado los vecinos, la policía nunca va a llegar.