Mendoza Dramático relato

Un mendocino sobrevivió al trágico choque de trenes en España: iba a reencontrarse con su hijo y ayudó en el rescate

Pablo Guzmán, oriundo de Las Heras, viajaba en el vagón 6 del convoy que colisionó en Toledo. Sufrió una fractura de tabique y cortes, pero logró salir y colaborar con otros pasajeros. El trágico accidente dejó decenas de víctimas fatales.

Jueves, 29 de Octubre de 2026

Pablo Guzmán, un mendocino oriundo de Las Heras, sobrevivió al devastador choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido este miércoles en España, una tragedia que dejó al menos 69 muertos y alrededor de 200 heridos. El hombre viajaba rumbo a Sevilla para reencontrarse con su hijo de seis años cuando la formación en la que se trasladaba impactó contra otro convoy.

El siniestro se produjo cerca de las 8:53 en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo, cuando un tren AVE de Renfe alcanzó por detrás a una formación de la empresa Iryo que permanecía detenida en la vía de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía.

Guzmán viajaba en el vagón 6, situado en el extremo de la formación. Esa ubicación fue determinante para que pudiera sobrevivir, mientras que los coches ubicados más adelante sufrieron daños devastadores. "Mi tren fue el límite", expresó al describir la diferencia entre la destrucción de los sectores delanteros y la suerte de su vagón. 

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Se confirmó el fallecimiento del hombre de 51 años, quien residía en Europa desde 2002. Su familia y su pareja lo buscaban intensamente desde el miércoles en hospitales y redes sociales. 

Como producto del impacto, el mendocino sufrió una fractura de tabique nasal, contusiones y cortes provocados por los cristales rotos. Actualmente se encuentra internado en un hospital a la espera de nuevos estudios médicos, como una tomografía en una pierna, y lamentó haber perdido su equipaje, su billetera y su celular, lo que le dificulta la comunicación. Pese al panorama, reconoció: "Viendo lo que he visto, la verdad es que estoy muy contento con la suerte que tuve".

En medio de la emergencia y todavía aturdido por el golpe, Guzmán logró salir por sus propios medios. Junto a otros pasajeros, utilizaron un martillo para abrir una salida y permitir que más personas pudieran escapar de los restos de la formación. A pesar de sus propias heridas, se dedicó a colaborar con quienes necesitaban asistencia en medio de escenas de extrema crudeza.

El viaje tenía un profundo sentido familiar: iba a Sevilla para visitar a Enzo, su hijo de seis años. Con el paso de las horas y tras procesar el impacto emocional de la tragedia, Guzmán manifestó su firme intención de continuar con su camino para reencontrarse con el pequeño una vez que reciba el alta médica.