El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, defendió las medidas de reducción del gasto público implementadas en el municipio.
El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, defendió las medidas de reducción del gasto público implementadas en el municipio y aseguró que continuará reorganizando la estructura estatal para sostener el equilibrio fiscal. Además, brindó detalles sobre la situación de los desbordes cloacales, las negociaciones salariales y las obras de infraestructura que se ejecutan en el departamento.
En una entrevista con MNews Radio, El Observador Mendoza, el jefe comunal explicó que las decisiones económicas de su gestión responden a una disminución sostenida de los recursos municipales y a la necesidad de mantener la calidad de los servicios públicos.
"Yo voy a seguir tomando este tipo de decisiones hasta llegar a un tamaño del Estado que corresponda a los ingresos", afirmó Calvente.
El intendente se refirió a las críticas que generaron las medidas de reorganización administrativa, entre ellas la reducción de los salarios de funcionarios.
Calvente sostuvo que estas decisiones forman parte de una política que comenzó hace más de dos años con la eliminación de 70 cargos políticos y que busca adecuar los gastos a los ingresos disponibles.
Según explicó, la disminución de recursos que recibe el municipio obliga a revisar permanentemente su estructura de funcionamiento para destinar más fondos a obras y servicios.
En ese contexto, defendió los recortes y cuestionó las críticas provenientes de distintos sectores políticos y sindicales.
"Yo le debo esa respuesta a 350.000 vecinos, más que al círculo rojo de la política", expresó.
Respecto de los trabajadores municipales, confirmó que continúan las negociaciones para modificar el esquema de bonificaciones salariales.
La propuesta consiste en reemplazar el bono uniforme que se entrega desde hace varios años por un sistema escalonado que contemple las tareas y responsabilidades de los empleados.
El objetivo, según el intendente, es reconocer especialmente a quienes realizan tareas vinculadas con la prestación directa de servicios, como la recolección de residuos, la limpieza urbana y el mantenimiento de espacios públicos.
Calvente consideró que el esquema actual no establece diferencias entre trabajadores con distintas remuneraciones y funciones, por lo que busca implementar un mecanismo que considera más equitativo.
Otro de los temas centrales fue la problemática de los desbordes cloacales en Guaymallén, particularmente en Corralitos y otros sectores del departamento.
El intendente manifestó expectativas favorables respecto de la nueva conducción de Aguas Mendocinas (Aysam) y destacó que existe mayor diálogo para abordar las dificultades del sistema.
Según explicó, algunas intervenciones permitieron reducir los desbordes habituales en Corralitos durante los períodos sin lluvias. Sin embargo, reconoció que la solución definitiva requiere obras estructurales que podrían demandar entre dos y tres años.
Frente a este escenario, anticipó que se trabaja en el refuerzo de las cuadrillas y los equipos destinados a atender emergencias cloacales, especialmente ante el pronóstico de un período de lluvias intensas.
Calvente señaló que una de las principales causas del problema es la conexión de desagües pluviales domiciliarios a la red cloacal, una práctica que provoca el ingreso de grandes volúmenes de agua durante las tormentas.
El sistema, según explicó, no fue diseñado para soportar esa cantidad de líquido y termina colapsando en diferentes puntos del departamento.
"Hay que desvincular definitivamente los desagües pluviales de las cloacas, porque no hay sistema que aguante", advirtió.
El jefe comunal sostuvo que la problemática requiere una intervención coordinada entre diferentes jurisdicciones, debido a que aproximadamente 600.000 propiedades están conectadas al sistema colector que desemboca en Paramillo.
Por este motivo, planteó la necesidad de realizar auditorías para identificar las conexiones de desagües pluviales a la red cloacal y establecer un mecanismo que permita corregirlas.
Calvente también alertó sobre las dificultades que podría generar el fenómeno de El Niño en el mantenimiento de las calles del Gran Mendoza.
Según las proyecciones mencionadas por el intendente, durante los próximos seis meses podrían registrarse alrededor de 100 días con precipitaciones, una situación que complicaría los trabajos habituales de reparación del pavimento.
El funcionario explicó que el bacheo tradicional con material asfáltico requiere determinadas condiciones de temperatura y superficies secas, por lo que su aplicación resulta difícil durante períodos prolongados de lluvia.
Ante este escenario, la Municipalidad comenzó a evaluar una alternativa basada en la reparación de baches mediante adoquines, un procedimiento que puede ejecutarse incluso cuando existe humedad.
Aunque reconoció que esta metodología demanda más tiempo y recursos, destacó que permitiría sostener las reparaciones durante períodos de precipitaciones frecuentes.
La comuna lleva aproximadamente dos semanas realizando pruebas con este sistema para evaluar su funcionamiento y resistencia.
Finalmente, el intendente brindó detalles sobre las obras que se ejecutan en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus, particularmente sobre calle Alberdi.
Según explicó, el cronograma original contempla que los trabajos finalicen durante noviembre, aunque advirtió que las condiciones climáticas podrían modificar los plazos previstos.
La intervención incluye mejoras integrales en la infraestructura y la renovación de los semáforos del sector, equipamiento que todavía debe llegar para completar las tareas.
Calvente señaló que las precipitaciones dificultan la ejecución de trabajos de hormigonado, pavimentación e instalaciones eléctricas, además de provocar daños en sectores intervenidos.
En consecuencia, anticipó que podrían registrarse demoras en el desarrollo de las obras, aunque ratificó la intención del municipio de continuar con su programa de infraestructura.
El jefe comunal insistió en que mantener el equilibrio fiscal es una condición necesaria para sostener los servicios y financiar nuevas obras públicas, en un contexto de menores ingresos y mayores exigencias para el mantenimiento urbano.