Mendoza Valle de Uco

Mendoza aprobó el plan de manejo a diez años para la Reserva Manzano-Portillo de Piuquenes

El Ministerio de Energía y Ambiente actualizó las pautas de conservación hasta 2036. El esquema delimita áreas de amortiguación en glaciares y ríos, prohíbe actividades extractivas y refuerza el control ante el avance de especies invasoras como el alga dídimo.

Viernes, 11 de Setiembre de 2026
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El Gobierno de Mendoza aprobó la actualización integral del Plan de Gestión de la Reserva Provincial Manzano-Portillo de Piuquenes, instrumento técnico que regirá las pautas de ordenamiento territorial y conservación ambiental del área protegida durante los próximos diez años, con vigencia hasta enero de 2036. El documento fue elaborado por equipos interdisciplinarios del Ministerio de Energía y Ambiente, en coordinación con la Municipalidad de Tunuyán, organizaciones vecinales y prestadores turísticos, con el propósito de mitigar las presiones derivadas del auge de visitantes, la detección del alga exótica invasora Didymosphenia geminata (dídimo) y la alteración de sectores sensibles de la cordillera.

El nuevo ordenamiento clasifica la totalidad de la reserva bajo la categoría general de Zona de Uso Controlado, subdividiéndola en tres niveles de intervención: área de máxima conservación, de uso restringido y de uso controlado. En los sectores de máxima preservación se establecieron franjas de amortiguación de 400 metros alrededor de glaciares y márgenes de resguardo de 60 metros sobre ríos, arroyos y vegas, quedando terminantemente vedada la actividad minera, la prospección o extracción de hidrocarburos, la caza comercial, las obras de infraestructura de gran escala y la radicación de asentamientos permanentes, permitiéndose únicamente el ecoturismo de bajo impacto, la investigación científica y el senderismo autorizado.

Protección de cuencas hídricas y presencia de guardaparques

El núcleo de la planificación apunta a consolidar la tutela de los reservorios hídricos de altura, un entramado estratégico que abarca glaciares de escombros, nacientes de cuencas, humedales altoandinos y aguas subterráneas que abastecen directamente al oasis productivo del Valle de Uco. Al respecto, el director de Áreas Protegidas de la provincia, Iván Funes Pinter, puntualizó los alcances del mecanismo:

"El nuevo esquema tendrá vigencia entre enero de 2026 y enero de 2036, con una revisión de implementación a los cinco años y la posibilidad de realizar ajustes en función de los resultados del monitoreo, los avances científicos y las necesidades ambientales. Se continuará trabajando en talleres con la comunidad, con el objetivo de estar en alerta ante las necesidades que se presenten y seguir retroalimentando la información".

Para garantizar la fiscalización efectiva sobre el terreno, la normativa prevé fortalecer el cuerpo de guardaparques mediante la construcción de nuevas seccionales operativas, el acondicionamiento de accesos vehiculares de control y el amojonamiento físico de los límites geográficos. En cuanto a la biodiversidad, se incluyeron como especies de valor prioritario de conservación al cóndor andino, el guanaco, el puma, el chorlito de vincha y el pato del torrente, ave estrechamente ligada a las corrientes de agua oxigenada de montaña.

Resguardo arqueológico de las rutas cordilleranas

En simultáneo con los valores naturales, el plan incorpora medidas de tutela patrimonial sobre enclaves de antigua circulación humana entre Mendoza y Chile. La demarcación protege vestigios asociados a ramales secundarios del Qhapaq Ñan (Camino del Inca), registros fósiles paleontológicos, sitios ceremoniales hispanocriollos y parajes emblemáticos como la Huella Histórica, Guardia Vieja, los corrales de La Remonta y el paso del Portillo Argentino, integrando el legado cultural a los programas de monitoreo y uso público de la reserva.