La Dirección de Hidráulica de Mendoza reforzó las tareas de mantenimiento y prevención ante los pronósticos que anticipan una temporada con mayor cantidad
La Dirección de Hidráulica de Mendoza reforzó las tareas de mantenimiento y prevención ante los pronósticos que anticipan una temporada con mayor cantidad de tormentas y episodios de lluvia más intensos como consecuencia del fenómeno de El Niño.
Pablo Rodríguez, director de Hidráulica de la provincia, explicó en MNews Radio, El Observador Mendoza, que el organismo sigue desde principios de año la evolución de las condiciones climáticas y que las intensas nevadas registradas durante los últimos meses ya están vinculadas con cambios en la atmósfera generados por el calentamiento de las aguas del Pacífico.
La perspectiva para los próximos meses llevó a intensificar los trabajos sobre la infraestructura aluvional. Entre las tareas se encuentra el mantenimiento de grandes colectores, diques de atenuación de crecidas y reservorios destinados a contener excedentes de agua durante las tormentas de verano.
“Hemos redoblado los esfuerzos”, señaló Rodríguez, quien destacó que se profundizó además la coordinación con los municipios para acelerar la limpieza y puesta a punto de los sistemas de drenaje.
El trabajo incluye reuniones y operativos en distintos puntos de la provincia, entre ellos el Valle de Uco, el sur mendocino y departamentos del Área Metropolitana. La intención es que las comunas también mantengan en condiciones los sistemas pluviales urbanos, alcantarillas, cunetas y canales.
Desde Hidráulica remarcaron que los grandes colectores provinciales deben estar preparados para recibir los excedentes, pero que esa tarea necesita complementarse con el mantenimiento de la infraestructura local de cada municipio.
Rodríguez advirtió que la expansión urbana también modifica el comportamiento del agua durante una tormenta. La construcción de nuevos barrios aumenta las superficies impermeables y, como consecuencia, genera mayores escurrimientos.
Por este motivo, sostuvo que la planificación de nuevos desarrollos no debería contemplar únicamente servicios como agua, cloacas, electricidad, recolección de residuos o accesos viales, sino también sistemas adecuados para captar, conducir y evacuar el agua de lluvia.
La Provincia trabaja además sobre obras de mayor escala en el piedemonte y sobre medidas de prevención que no dependen exclusivamente de nueva infraestructura.
Entre las intervenciones se mencionaron obras de contención de torrentes en el oeste de Godoy Cruz y distintas acciones destinadas a reducir el impacto de los aluviones.
“No todas las soluciones son una obra civil”, planteó el funcionario, y explicó que el objetivo es mitigar los efectos de fenómenos naturales que no pueden eliminarse completamente.
En los últimos veranos Mendoza registró episodios de lluvias de gran intensidad, con precipitaciones cercanas a los 80 milímetros en algunos sectores. En esas circunstancias, varios colectores funcionaron con elevados niveles de agua.
Desde Hidráulica reconocieron que los sistemas urbanos no siempre están preparados para tormentas de semejante magnitud, por lo que durante episodios extremos pueden producirse desbordes de cunetas y circulación de agua por las calles.
En ese contexto, también cobra importancia el funcionamiento de los sistemas de alerta y las medidas preventivas destinadas a reducir los riesgos para la población.
Otro eje de trabajo está relacionado con el control de las construcciones en el piedemonte. La normativa provincial establece condiciones para los desarrollos urbanísticos con el objetivo de evitar modificaciones del terreno que puedan incrementar el escurrimiento del agua hacia las zonas ubicadas aguas abajo.
Sobre la posibilidad de fenómenos de gran magnitud asociados con movimientos de agua, barro y piedras, Rodríguez diferenció las características geográficas de Mendoza de otros lugares del mundo afectados recientemente por eventos extremos.
Explicó que el Área Metropolitana se encuentra alejada tanto de la alta montaña como del río Mendoza, por lo que no presenta las mismas condiciones. Sin embargo, la provincia sí mantiene un riesgo propio vinculado con los aluviones provenientes del piedemonte.
Para reducir ese peligro, Mendoza cuenta con cinco diques de atenuación de crecidas que funcionan como obstáculos para disminuir la fuerza y el volumen de los flujos provenientes de las cuencas aluvionales.
La estrategia provincial para la próxima temporada combina, de esta manera, obras de infraestructura, limpieza de cauces, coordinación con los municipios, controles sobre los desarrollos urbanos y sistemas de alerta frente a tormentas que podrían ser más frecuentes e intensas durante los próximos meses.