Daniel Driscoll, cercano a Vance, criticó abiertamente la purga iniciada por el Pentágono en el último año y medio.
La larga lista de más de una veintena de altos cargos del Pentágono que han dimitido o sido despedidos en el último año ha sumado este lunes un nuevo nombre: Daniel Driscoll, el secretario del Ejército de Estados Unidos, ha abandonado el cargo después de 18 meses al frente del cargo. La dimisión se produce en un contexto de crecientes tensiones internas en el Departamento de Defensa, tanto por la purga iniciada por el secretario Pete Hegseth el año pasado como por la duración y las decisiones tomadas en la guerra de Irán, que ya se alarga más de medio año y ha generado escasez en el arsenal estadounidense.
La salida de Driscoll ha sido confirmada por la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, a través de un comunicado en el que no explica los motivos de su salida. "El secretario Driscoll ha sido muy eficaz a la hora de impulsar la agenda del presidente Trump para hacer que EE.UU. vuelva a ser fuerte desde el Departamento del Ejército, proporcionando un liderazgo sobresaliente durante operaciones militares históricas, restableciendo el énfasis en la preparación y la letalidad, ayudando en las negociaciones entre Rusia y Ucrania, entre otras cosas", lo elogia Kelly en su despedida.
Según ha informado The Wall Street Journal, el primer medio en avanzar la noticia, Driscoll ha hablado con el presidente Donald Trump sobre la situación del Ejército y poco después ha presentado su dimisión "después de meses de tensiones" con Hegseth. El hasta ahora secretario del Ejército estaba en el punto de mira del jefe del Pentágono desde hace tiempo, pues se posicionó abiertamente en contra de sus métodos en la agresiva purga que ha llevado a cabo en el último año y medio.

El presidente de Estados Unidos deslizó que evalúa revisar la postura de su país respecto al archipiélago atlántico, en medio de tensiones con el gobierno británico por las exigencias de inversión militar en la Alianza Atlántica y antecedentes de cortocircuitos geopolíticos.
En abril, Hegseth destituyó inesperadamente al mayor jefe uniformado del Ejército, el general Randy George, y dos meses después dejó el cargo el comandante del Ejército en Europa y África, Christopher Donahue. Driscoll era muy cercano con los dos, especialmente con George, pero no tanto con el jefe interino que lo sustituyó, el general Christopher LaNeve, quien canceló recientemente un programa de modernización de drones que había estado promoviendo.
Driscoll era un aliado del vicepresidente J.D. Vance, con quien compartió clases en la facultad de Derecho de Yale. Su renuncia pactada llega en el mismo momento en el que el nombre de Hegseth está sonando con más fuerza que nunca como posible candidato republicano a las presidenciales del 2028, una nominación que, de presentarse, probablemente competiría con Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
El mando militar fue elegido por Trump antes incluso de su investidura, en el 2024, y lo definió entonces como un "disruptor" y "agente del cambio". Fue aprobado por el Senado sin mayor debate y, ya en el Ejército, fue elegido para un importante papel: principal negociador en la guerra entre Rusia y Ucrania. Además, en su rol de jefe del Ejército, trabajó para plasmar la agenda de Trump contra la burocracia, permitiendo, entre otros, que los contratistas militares aceleraran su desarrollo de drones y defensas para los mismos.