Mendoza Mnews radio, el Observador Mendoza

"De cada 100 máquinas trabajan 40": denunció Julio Totero por la dura radiografía de la industria metalúrgica

La industria metalúrgica argentina atraviesa un escenario de fuerte retracción, con una caída acumulada del 5,5% en el nivel de actividad 

Jueves, 20 de Agosto de 2026

La industria metalúrgica argentina atraviesa un escenario de fuerte retracción, con una caída acumulada del 5,5% en el nivel de actividad y una utilización de la capacidad instalada de apenas 39,2%. En términos concretos, de cada 100 máquinas disponibles, alrededor de 40 se encuentran actualmente en funcionamiento.

El referente de la industria metalúrgica mendocina Julio Totero analizó la situación en una entrevista con MNews Radio, El Observador Mendoza, y advirtió que el retroceso dejó de ser un fenómeno puntual para convertirse en una tendencia sostenida.

La menor demanda del mercado interno y la competencia de productos provenientes principalmente de China e India aparecen entre los factores que más afectan al sector. Según Totero, las diferencias en materia impositiva, costos laborales, energía y acceso al financiamiento colocan a la industria argentina en una posición desfavorable frente a esos mercados.

"Si no se toman medidas contra esos mercados, la actividad industrial va a seguir en esa línea descendente", advirtió.


La industria reclama condiciones para competir con China e India


Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con las asimetrías existentes frente a los productos importados. Totero señaló que el costo laboral argentino representa entre el 42% y el 45% del salario, mientras que en China se ubicaría en niveles sensiblemente inferiores. También remarcó la existencia de incentivos a las exportaciones, subsidios energéticos y mejores condiciones de financiamiento para la producción china.

El dirigente sostuvo que la apertura de la economía resulta necesaria para evitar problemas de competitividad y atraso tecnológico, pero consideró que debe implementarse con mecanismos que permitan equilibrar las condiciones de competencia entre la producción nacional y los productos extranjeros.

"La economía tiene que ser abierta e integrada al mundo, pero la apertura tiene que hacerse de manera inteligente", planteó.

Dentro del sector consideran especialmente necesario revisar las condiciones de ingreso de bienes industriales provenientes de China e India, sin regresar a un modelo de economía cerrada.

Exportaciones en alza, pero con un mercado interno debilitado

Pese a la caída general del sector, el último informe de actividad metalúrgica mostró un crecimiento interanual del 45,2% en las exportaciones. Totero explicó que una parte de ese incremento responde a empresas que cuentan con capacidad exportadora y que encontraron en los mercados externos una alternativa frente a la debilidad del consumo interno.

La estabilidad monetaria también permitió mejorar la previsibilidad para cerrar operaciones en el exterior y trabajar con plazos de cobro más extensos.

Sin embargo, el comportamiento no es uniforme. Existen ramas metalúrgicas que mantienen buenos niveles de actividad, mientras que otras atraviesan situaciones significativamente más complejas.

Entre los segmentos con mejores perspectivas aparecen las empresas vinculadas al petróleo, Vaca Muerta, la energía y la minería. En cambio, actividades relacionadas con la fundición, las autopartes y algunas economías regionales muestran niveles de actividad considerablemente más bajos.


Preocupación por la pérdida de empresas y empleo


La caída de la actividad industrial también tiene consecuencias sobre el mercado laboral. Totero describió una reducción progresiva del empleo, especialmente a partir del cierre de pequeñas y medianas empresas.

De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, en Mendoza se registraron alrededor de 700 empresas menos durante el año. Aunque muchas corresponden a estructuras pequeñas, la acumulación de cierres genera una pérdida permanente de puestos de trabajo.

El sector metalúrgico también sufrió el impacto de la menor actividad petrolera en el norte provincial durante los últimos años. La finalización de contratos de empresas proveedoras generó despidos y una reducción significativa en la contratación de mano de obra.

En otras ramas, la disminución del empleo se produce de manera más gradual, pero sostenida.


Mendoza resiste mejor que otras provincias


Dentro del contexto nacional, Mendoza registra una caída menor de la actividad que otras jurisdicciones como Buenos Aires o Córdoba, de acuerdo con el análisis realizado por Totero.

Uno de los factores que ayudó a sostener la economía provincial fue la continuidad de distintas obras públicas financiadas, entre otros recursos, mediante los fondos del resarcimiento. Eso permitió conservar mayor movimiento en la construcción y evitar una caída todavía más profunda del empleo asociado al sector.

La situación es diferente en otras regiones del país donde la obra pública tuvo una reducción considerable.

Energía, minería y RIGI sostienen las expectativas


A pesar de los indicadores negativos, parte del empresariado mantiene perspectivas favorables para los próximos meses y años. Las expectativas están concentradas principalmente en los proyectos vinculados al sector energético, petrolero y minero.

También existe expectativa por las inversiones que puedan concretarse mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Por tratarse de proyectos que requieren cientos o miles de millones de dólares, su impacto sobre la contratación de empresas y la creación de empleo será gradual.

El sector espera que esos proyectos comiencen a generar mayor demanda para proveedores locales en el mediano y largo plazo.

El desafío inmediato continúa siendo combinar una economía abierta con condiciones que permitan a la industria nacional competir frente a mercados con mayores incentivos estatales, al mismo tiempo que se busca recuperar el consumo interno, reducir costos y generar nuevas fuentes de financiamiento.

La actividad metalúrgica mantiene así un escenario de fuerte caída, aunque con comportamientos diferentes según cada segmento y expectativas de recuperación apoyadas principalmente en las inversiones de energía, petróleo, minería y grandes proyectos productivos.