Diego Stortini brindó su relato sobre la situación en el Valle de Uco
En una entrevista de MNews Radio - El Observador Mendoza a Diego Stortini, empresario vitivinícola de Tunuyán, se abordaron las graves consecuencias que dejaron las tormentas de los últimos días en distintos puntos de Mendoza, con daños en viviendas, rutas y, de manera especialmente crítica, en la producción agrícola.
El impacto fue particularmente severo en la actividad vitivinícola del Valle de Uco. En la zona de Los Chacayes, hacia el este del Manzano Histórico, el granizo y el fuerte viento provocaron una destrucción total de la producción, sin posibilidad de cosecha. La tormenta, registrada durante la madrugada del viernes, no solo arrasó con la uva, sino que dejó a las plantas y a las estructuras de los viñedos en un estado extremadamente delicado de cara al próximo ciclo.
"El esfuerzo de todo un año se pierde en una sola noche."
A diferencia de otros episodios climáticos, donde los daños habían sido parciales, este evento se caracterizó por su intensidad y violencia. El vendaval fue tan fuerte que incluso las medidas de protección habituales, como la tela antigranizo, difícilmente hubieran resistido. La magnitud de los daños implica la necesidad de grandes inversiones, ya que una planta tan golpeada no se recupera con una o dos podas, sino con varios años de trabajo.
La situación vuelve a exponer la vulnerabilidad estructural del sector frente a fenómenos climáticos extremos. La eliminación de la lucha antigranizo y la escasa cobertura del seguro agrícola aparecen como factores que agravan el escenario. En muchos casos, los resarcimientos disponibles resultan insuficientes incluso para cubrir insumos básicos, lo que deja a los productores sin herramientas reales para recomponerse.
"El seguro no alcanza para recuperar una planta ni para sostener la producción."
En cuanto a la superficie afectada, los recorridos realizados en la zona permiten estimar que al menos 800 hectáreas sufrieron daños severos. El área comprometida se extiende desde la intersección del corredor productivo con la Ruta 94, camino al Manzano Histórico, abarcando la franja norte y noroeste de Los Chacayes hasta Villaseca. Otras zonas como Colonia y Vista Flores también registraron granizo, aunque con menor intensidad.
Durante la temporada, los episodios de granizo se repitieron en distintos puntos de la provincia, confirmando una tendencia a fenómenos cada vez más intensos que no solo afectan al racimo, sino que dañan la estructura de la planta y comprometen la producción futura. Situaciones similares se registraron también en áreas productivas del sur mendocino, especialmente en San Rafael.
En este contexto, los mecanismos de asistencia estatal se limitan principalmente a prórrogas en el pago de impuestos, tasas municipales o cánones de irrigación. Si bien estas medidas alivian parcialmente la carga financiera, no resuelven el problema de fondo. El financiamiento para el sector agropecuario mendocino continúa siendo escaso, en una provincia de perfil agroindustrial donde la rentabilidad es baja y la complejidad productiva es alta.
"La única salida rápida suele ser desinvertir para poder seguir."
Más allá del impacto económico directo, la crisis golpea de lleno al empleo. El agro mendocino es intensivo en mano de obra, y cada finca afectada implica trabajadores y familias que quedan en una situación de incertidumbre. La responsabilidad de sostener la actividad no solo recae sobre la producción, sino también sobre quienes dependen de ella.
A pesar del escenario adverso, la actividad continúa. La prioridad pasa por reorganizar el trabajo, acompañar a los colaboradores y buscar soluciones inmediatas, aun cuando el panorama sea incierto. La historia productiva de Mendoza está marcada por estos ciclos de crisis, especialmente para los pequeños productores, que constituyen la mayoría en la provincia.
La tormenta del viernes dejó al descubierto, una vez más, la fragilidad del sistema productivo frente a eventos climáticos extremos y la necesidad de herramientas reales y eficaces que permitan sostener a quienes producen. En pocos minutos, se perdió el esfuerzo de todo un año, pero también volvió a quedar en evidencia la resiliencia de un sector que, golpe tras golpe, sigue intentando ponerse de pie.