Fuerzas de seguridad británicas interceptaron tres camionetas sospechosas en las inmediaciones de la base aérea RAF Fairford. El presidente Donald Trump reveló que los sospechosos estaban bajo la lupa y buscaban provocar graves daños.
Un operativo de máxima seguridad coordinado por las fuerzas policiales del Reino Unido derivó en la detención de cinco hombres en las adyacencias de la base militar de RAF Fairford, ubicada en el suroeste de Inglaterra. El procedimiento se activó durante horas de la madrugada tras una alerta sobre la presencia de tres camionetas sospechosas que se dirigían hacia el enclave estratégico, lo que motivó la intervención de brigadas antiterroristas y brigadas antiexplosivos del Ejército bajo la carátula preliminar de preparación de un acto terrorista e infracciones a la ley sobre sustancias detonantes.
La Policía del condado de Gloucestershire declaró formalmente el estado de incidente grave y desplegó cordones perimetrales armados, ordenando la evacuación preventiva de 85 viviendas en la localidad de Whelford mientras los peritos artificieros inspeccionaban los rodados secuestrados para determinar el poder destructivo de los materiales hallados. El subcomisario Richard Ocone confirmó que los cinco sospechosos permanecen bajo custodia e incomunicados mientras se peritan las cargas, sin revelar por el momento sus identidades ni el blanco operativo específico.
La instalación militar de Fairford reviste una relevancia geopolítica determinante al ser compartida con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y haber servido como plataforma de despegue en operaciones militares contra objetivos en Medio Oriente. La utilización de suelo británico por parte de Washington había derivado semanas atrás en advertencias de Teherán, obligando a reforzar los dispositivos de blindaje en otros destacamentos como RAF Lakenheath y RAF Mildenhall.
Minutos antes de iniciar un viaje oficial, el mandatario estadounidense, Donald Trump, se refirió públicamente a lo acontecido elogiando la articulación bilateral con los servicios de inteligencia británicos. El jefe de Estado aseveró que los sospechosos eran objeto de seguimiento encubierto desde hacía tiempo y aseguró que pretendían causar un daño de proporciones contra las instalaciones aliadas. Si bien la cercanía con la base norteamericana reactivó las pesquisas sobre un eventual vínculo con las tensiones en Medio Oriente, las autoridades policiales indicaron que el escenario se encuentra bajo control y que se analizan diversas líneas de investigación.