El ataque de Estados Unidos contra buques petroleros iraníes disparó la cotización del Brent por encima de los 100 dólares. El recrudecimiento bélico en el estrecho de Ormuz golpea con dureza a las bolsas de Europa y Wall Street.
La escalada militar en Medio Oriente volvió a sacudir el tablero económico mundial luego de que el barril de petróleo Brent superara los 100 dólares tras registrar una suba superior al 3%, alcanzando su nivel más elevado desde principios de julio. La disparada en los precios internacionales se desató inmediatamente después de que las fuerzas armadas de Estados Unidos ejecutaran una serie de ataques contra cinco buques petroleros vinculados a Irán, con cuatro embarcaciones destruidas en el Golfo de Omán y un impacto directo sobre el navío Derya en las inmediaciones de la estratégica isla de Jark, punto neurálgico para las exportaciones de crudo de Teherán.
Desde Washington justificaron el operativo bélico al señalar que las naves formaban parte de una red clandestina destinada a financiar a la Guardia Revolucionaria Islámica y a diversas milicias regionales. En el marco de una visita diplomática a Colombia, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio advirtió que continuarán los ataques contra la flota petrolera iraní si persisten las amenazas contra los buques de la Armada norteamericana, confirmando un endurecimiento en la postura disuasoria de la Casa Blanca que aleja cualquier expectativa inmediata de desescalada.
La reacción del régimen iraní no tardó en profundizar la zozobra geopolítica, tras lanzar advertencias explícitas sobre posibles represalias contra buques petroleros situados en aguas de Kuwait y Baréin, e instar a las tripulaciones civiles a evacuar los navíos para evitar daños colaterales. Este nuevo foco de hostilidades en el estrecho de Ormuz paralizó las previsiones de transporte marítimo en una zona por donde transita una porción determinante del crudo global, avivando temores sobre una inminente interrupción prolongada en el suministro energético internacional.
La combinación del salto en los combustibles fósiles y la incertidumbre geopolítica desencadenó una fuerte ola de aversión al riesgo con números en rojo en los principales centros bursátiles de Europa y Wall Street. Mientras plazas de referencia como Londres, París, Madrid, Fráncfort y Milán exhibieron retrocesos próximos al 2%, los indicadores estadounidenses del Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq anticiparon una sesión de marcadas pérdidas ante el riesgo de que la presión sobre los costos de la energía frene la desaceleración inflacionaria global.