El presidente de Estados Unidos deslizó que evalúa revisar la postura de su país respecto al archipiélago atlántico, en medio de tensiones con el gobierno británico por las exigencias de inversión militar en la Alianza Atlántica y antecedentes de cortocircuitos geopolíticos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este lunes que podría retirar el apoyo estadounidense a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. La declaración, realizada ante la prensa en el Despacho Oval, surgió al ser consultado sobre versiones periodísticas que apuntan a una estrategia de presión económica y militar contra el Reino Unido.
"Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas", respondió el mandatario al ser interpelado sobre el tema.
Las expresiones de Trump se conocen luego de que medios británicos, como The Telegraph, revelaran que su administración evaluaría abandonar el respaldo a la administración británica de las islas como mecanismo de coerción para forzar a Londres a alcanzar el compromiso de destinar el 5% de su Producto Bruto Interno al presupuesto de la OTAN.
Si bien la postura formal de Estados Unidos sobre las Islas Malvinas ha mantenido históricamente un perfil de neutralidad -sin reconocer formalmente la soberanía de Londres pero admitiendo su administración de facto sobre el archipiélago-, cualquier giro en esta materia encendería alarmas en la diplomacia británica.
Este movimiento geopolítico se inscribe en un trasfondo de tiranteces recientes entre Washington y Londres. Previamente, la relación bilateral atravesó un fuerte enfriamiento motivado por las críticas de Trump ante la falta de intervención explícita de Inglaterra en el conflicto en Irán.
No obstante, aquella frialdad diplomática logró disiparse a fines de abril de 2026, cuando el rey Carlos III concretó una visita institucional a Washington D.C. con el propósito explícito de recomponer y fortalecer los lazos bilaterales. En aquella oportunidad, el propio presidente estadounidense bajó el tono del conflicto al destacar que "los británicos son nuestros amigos más cercanos".
La nueva advertencia de Trump sobre las Malvinas vuelve a poner sobre la mesa la volatilidad de la política exterior estadounidense y su uso de la diplomacia de presión orientada al cumplimiento de metas presupuestarias en defensa.