La serie fotográfica de pelirrojos que muestra un vínculo inesperado entre los estadounidenses
A nivel mundial, menos del 2% de la población tiene el pelo de ese color, pero la investigación de un fotógrafo lo llevó a creer que la cifra en EE.UU. es superior
Lunes, 24 de Agosto de 2026
El fotógrafo escocés Kieran Dodds convirtió una característica física poco frecuente en el punto de partida para explorar la diversidad cultural y genética de Estados Unidos. Después de retratar durante años a personas pelirrojas en distintos lugares del mundo, descubrió que le faltaba una pieza importante: los estadounidenses. Su primer libro sobre el tema, Gingers, publicado en 2020, reunió retratos tomados en lugares como Escocia, Rusia y Jamaica. Sin embargo, después de su lanzamiento, Dodds advirtió que no había incluido a ningún ciudadano de Estados Unidos. A partir de ese momento comenzó a recibir mensajes de personas interesadas en participar del proyecto. Uno de los casos que más despertó su curiosidad fue el de Joshua Elliot, integrante de la Nación Muscogee de Oklahoma y protagonista de la portada de su nuevo libro, Gingers of America. Elliot tiene ascendencia alemana por parte de su madre y raíces inglesas y suecas por parte de su padre, una combinación que podría explicar el origen de su cabello rojo. Durante sus recorridos, Dodds conoció a distintos integrantes de comunidades nativas americanas que también eran pelirrojos. Muchos de ellos tenían antecedentes europeos en sus familias, principalmente escoceses e irlandeses, producto de vínculos que comenzaron varias generaciones atrás. Entre ellos aparece Lottie Wahkinney, una niña comanche de Oklahoma cuyos abuelos eran escoceses. Su familia combina tradiciones indígenas y europeas, una mezcla que para el fotógrafo refleja parte de la compleja historia migratoria estadounidense. Sin embargo, no todos los casos tuvieron una explicación evidente. Dodds también retrató a Lakia Jones, una joven cherokee cuya familia asegura no conocer antecedentes europeos. Mientras sus familiares tienen el cabello negro y liso, el de Lakia adquirió durante su infancia un intenso tono rojizo que llamó especialmente la atención del fotógrafo. La investigación llevó a Dodds a realizar siete largos viajes por Estados Unidos, en los que combinó el proyecto con su trabajo habitual como fotógrafo medioambiental. Uno de los lugares que más lo sorprendió fue Alabama, donde encontró una realidad mucho más diversa de la que imaginaba. En Birmingham retrató a familias de distintos orígenes étnicos y culturales. Allí conoció, por ejemplo, a Rachel Releford y su hija Liliana. Rachel contó que en algunas ocasiones otras personas creen que es la niñera de la niña debido a sus diferencias físicas, una situación que expone cómo todavía persisten determinados prejuicios raciales. También fotografió a Henry Davis y su hijo, ambos vinculados por el cabello rojizo, y a familias numerosas en las que varios hermanos heredaron esa característica. Para Dodds, el pelo rojo funciona como una especie de "hilo conductor" que permite contar una historia mucho más amplia sobre Estados Unidos. Su objetivo no es solamente retratar pelirrojos, sino mostrar cómo distintas comunidades, migraciones y orígenes terminaron entrelazándose a lo largo de generaciones. La característica es especialmente frecuente en Escocia, donde se estima que alrededor del 13% de la población, unas 700.000 personas, tiene cabello rojo natural. En el mundo, en cambio, representa menos del 2% de la población. Según las estimaciones surgidas de su investigación, en Estados Unidos la prevalencia genética podría rondar el 4%. Eso equivaldría a unos 14 millones de personas. Dodds sostiene que esa diversidad queda especialmente representada en uno de sus retratados, un joven llamado Cali, cuya familia reúne raíces europeas, afroamericanas, hispanas e indígenas. El resultado de todo ese recorrido quedó plasmado en Gingers of America, un proyecto que el fotógrafo define como un viaje por carretera para descubrir Estados Unidos a través de una característica aparentemente simple, pero capaz de revelar siglos de migraciones, mezclas culturales e historias familiares. Para Dodds, esa es precisamente la idea central de su trabajo: pese a las diferencias visibles y culturales, las conexiones entre las personas son mucho mayores de lo que parece