El ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, alertó que la inteligencia de su país detectó planes de Rusia para usar drones ucranianos capturados en operaciones de falsa bandera. El objetivo sería debilitar el apoyo de la OTAN a Kiev.
Los servicios de inteligencia de Lituania advirtieron que el gobierno ruso contempla la utilización de drones de fabricación ucraniana capturados para llevar a cabo operaciones de falsa bandera y provocar incidentes en la región del Báltico. La denuncia fue formulada este jueves por el ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, quien enmarcó la maniobra dentro de una estrategia de Moscú para sembrar dudas en la OTAN y forzar una reducción en la asistencia militar y financiera dirigida a Kiev. La alerta de Vilna se suma a las advertencias emitidas por los gobiernos de Polonia, Estonia y Letonia sobre posibles actos de sabotaje o ataques dirigidos contra sus fronteras para desviar la atención del conflicto principal en territorio ucraniano.
Las declaraciones del titular de Defensa se alinean con lo expuesto semanas atrás por el presidente lituano, Gitanas Nauseda, quien reveló informes de inteligencia sobre eventuales incursiones contra infraestructuras críticas, medida que motivó el reforzamiento de la seguridad en instalaciones energéticas y de transporte. En su momento, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, desestimó las acusaciones tildándolas de relatos alarmistas diseñados para justificar la militarización en las fronteras rusas. En los últimos meses, aeronaves no tripuladas lanzadas desde Ucrania han penetrado involuntariamente en el espacio aéreo de Finlandia y los países bálticos, hecho que Kiev atribuye a las interferencias electrónicas aplicadas por las fuerzas rusas sobre los sistemas de navegación.
En respuesta a las denuncias de las naciones de la OTAN, desde Moscú sugirieron que los Estados bálticos coordinan acciones con el gobierno ucraniano para permitir el uso de su espacio aéreo en ataques dirigidos a objetivos dentro de territorio ruso.
Dicha versión fue desmentida categóricamente tanto por las autoridades de Ucrania como por los gobiernos de la región, quienes reafirmaron su respaldo diplomático y militar a Kiev frente a los intentos de intimidación y la escalada retórica del Kremlin.