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Marruecos impone un apagón informativo y la cifra de muertos en Ceuta asciende a 88

Las autoridades completaron el despliegue de una barrera marítima flotante, reforzaron los controles policiales y militares y aceleran las devoluciones a Marruecos tras el ingreso sin precedentes de más de 50.000 personas al enclave español en el norte de África

Domingo, 2 de Agosto de 2026
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La crisis migratoria en el enclave español de Ceuta ha cobrado 88 vidas, mientras España despliega una barrera marítima flotante en la playa de Tarajal para frenar los cruces irregulares desde Marruecos. 

Esta medida surge tras la llegada de más de 50.000 migrantes en pocos días, la mayor oleada migratoria en la historia reciente de Ceuta. Más de 48.000 personas ya han sido devueltas a Marruecos.

La situación ha generado tensiones políticas, con críticas al silencio del gobierno marroquí ante la tragedia. La crisis reaviva el debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, territorios reclamados por Marruecos. Aunque el flujo migratorio ha disminuido, la ciudad no recupera la normalidad, con fuerzas de seguridad desplegadas y procesos de deportación en curso.

El representante del Gobierno español en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, informó de más de 1000 personas atendidas médicamente, destacando la mejoría de la situación, aunque persisten desafíos. La morgue local enfrenta una fuerte presión, con cuerpos de esta crisis y de intentos anteriores, algunos identificados semanas después.

Las muertes evidencian la peligrosidad de la travesía: ahogamientos y aplastamientos al intentar superar barreras. Muchos migrantes, impulsados por dificultades económicas y rumores en redes sociales, emprenden este viaje. En Castillejos, Marruecos, familias buscan a sus seres queridos, mostrando fotos a quienes regresan de Ceuta.

Testimonios como el de Karima Abenaz, residente francesa en Ceuta, reflejan el dolor por las muertes en el mar, cuestionando la necesidad de tales riesgos. Abdellatif, un jornalero, busca a su hermano desaparecido y critica a las autoridades marroquíes por no advertir sobre los peligros de la migración irregular.

España ha endurecido los controles fronterizos con la barrera flotante y un mayor despliegue policial y militar, reabriendo el debate sobre la gestión de fronteras exteriores de la Unión Europea. Veintidós estados de la UE solicitan una acción coordinada, e Italia ha suspendido temporalmente el espacio Schengen con España. El gobierno español niega que la afluencia se deba a políticas de regularización, enfatizando que los migrantes irregulares en Ceuta no pueden acceder a la España peninsular ni al espacio Schengen.