Un medio inglés dio un detalle clave de la iniciativa que recibió importantes rechazos y que finalmente no será impulsada por la FIFA.
La FIFA atravesó una semana marcada por fuertes tensiones internas luego de que Gianni Infantino decidiera retirar el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que buscaba permitir el ingreso de capital privado en algunas de las principales competiciones administradas por la entidad. Tras el fracaso de la propuesta, se conoció el importante incremento salarial que habría recibido el dirigente suizo si el plan avanzaba.
Según información publicada por The Times, Infantino podría haber elevado considerablemente sus ingresos dentro de la organización. Actualmente, el presidente de la FIFA percibe una remuneración bruta anual cercana a los 4,8 millones de dólares, compuesta por unos 2,6 millones en concepto de salario y otros 2,2 millones correspondientes a bonificaciones.
Con la implementación del FIFA Forward Enterprise, su función habría pasado a ser comparable con la de un gerente general y su remuneración podría haber alcanzado aproximadamente los 64 millones de dólares.
Para avanzar, la propuesta necesitaba obtener al menos 106 votos favorables entre las 211 federaciones miembro y contar además con el respaldo del Consejo de la FIFA. Sin embargo, la iniciativa encontró una fuerte resistencia entre varias de las principales confederaciones internacionales.
La UEFA fue una de las primeras organizaciones en manifestar públicamente su rechazo. Incluso advirtió que las selecciones europeas podrían dejar de participar en las competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto continuaba. Posteriormente, las 41 federaciones que integran la Concacaf expresaron su preocupación por el procedimiento utilizado para impulsar la iniciativa y cuestionaron la necesidad de recurrir a inversores privados.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también se manifestó en contra y sostuvo que las diferencias existentes dentro del fútbol internacional impedían alcanzar el consenso necesario para avanzar.
La Conmebol, en tanto, no rechazó inmediatamente la iniciativa, pero tampoco confirmó su respaldo. La entidad sudamericana solicitó información adicional y aclaraciones sobre distintos puntos del proyecto antes de adoptar una posición definitiva.
Uno de los principales argumentos utilizados por Infantino para defender el FFE estaba relacionado con el incremento de los recursos destinados a las federaciones. El dirigente había señalado que los fondos entregados a cada asociación podrían pasar de los actuales 8 millones de dólares a unos 20 millones a partir del nuevo ciclo que comenzará el 1 de enero de 2027.
La iniciativa buscaba utilizar inversiones privadas para generar mayores recursos y distribuirlos entre las asociaciones miembro, especialmente aquellas pertenecientes a países con menor capacidad financiera.
Sin embargo, frente al creciente rechazo internacional, Infantino anunció finalmente que el proyecto no continuaría. El presidente reconoció que la propuesta había generado fuertes divisiones dentro del fútbol mundial y sostuvo que avanzar en esas condiciones ya no respondía al objetivo original de fortalecer y mantener unida a la organización.