Mundo Desastre natural 

"Parecía el apocalipsis": el drama de miles de evacuados y bomberos que combaten los incendios en España

En los últimos días, fuegos forestales se expandieron sin control por tres provincias del centro del país, arrasando miles de hectáreas y obligando a casi 90.000 personas a abandonar sus hogares

Lunes, 27 de Julio de 2026
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Elvira Menéndez sabe lo afortunada que es de que su casa no haya quedado reducida a cenizas como tantas otras en España y Francia, devastadas por los mortales incendios forestales.

Pero la jubilada, de 79 años, no puede evitar preocuparse por otra familia que, al igual que ella, huyó del incendio descontrolado.

"Se han quedado sin nada", dijo a la agencia AP al referirse a una joven familia que vive en la misma calle que su hijo. "La casa se quemó por completo y tienen tres hijos", contó preocupada.

Los incendios forestales que en los últimos días se han extendido sin control por tres provincias del centro de España arrasaron decenas de miles de hectáreas y obligaron a casi 90.000 personas a abandonar sus hogares. En el suroeste de Francia, más de 250.000 personas huyeron de sus casas mientras el fuego avanza por la región vitivinícola de Burdeos.

El medio español El País describió el incendio como el más grande de la historia de España desde que existen registros y recogió el testimonio de brigadistas que, pese a sus años de experiencia, aseguraron no haber enfrentado nunca algo semejante.

Vehículos en llamas durante un incendio forestal cerca de Navas del Rey, a 55 kilómetros al suroeste de MadridHANDOUT - UME

Un bombero con dos décadas de trabajo definió el fuego como el "más grande y más complejo" de su carrera. Otro, de Segovia, fue todavía más contundente: "Este es mi peor incendio con diferencia, la fuerza con la que tiraba, no había dios que metiera mano".

"Un caos total" fueron las palabras que eligió otro de los brigadistas para describir el fuego que obligó a su grupo de tareas a huir en dos oportunidades y dijo avanzaba de manera anárquica, impulsado por el viento y alimentado por a vegetación seca.

Para cientos de miles de personas que se encuentran en esta situación, la pregunta es la misma: ¿qué encontrarán cuando finalmente puedan regresar a sus hogares, o a lo que queda de ellos?

Sin saber cuándo podrá regresar a Chapinería, su pueblo natal al oeste de Madrid, Menéndez pasará el domingo su tercera noche en el refugio improvisado instalado en un complejo deportivo de Villaviciosa de Odón, a unos 40 minutos en auto de la casa que se vio obligada a abandonar cuando las llamas se acercaron.

Personas evacuadas por un incendio forestal se refugian en el polideportivo La Marazuela, en Las Rozas de MadridPIERRE-PHILIPPE MARCOU - AFP

"Al menos estamos todos juntos", dijo Menéndez, quien se encuentra en el refugio junto a su familia y su perro.

El viernes por la tarde, dos grandes incendios cerca de Madrid se unieron en un único foco que se propagó rápidamente. Más tarde, este se fusionó con otro que ya estaba ardiendo en Ávila, al norte de la capital.

La situación obligó al gobierno a declarar por primera vez una emergencia nacional por incendios forestales. Desde entonces, las llamas también se extendieron a Toledo, una provincia situada al suroeste. En total, el fuego ya arrasó 77.000 hectáreas solo en el centro del país.

Daños en una casa calcinada tras un incendio forestal cerca de La Iglesuela del Tiétar, a 110 kilómetros al suroeste de MadridMIGUEL RIOPA - AFP

La angustia de Menéndez también fue compartida por Rocío Domínguez, quien huyó de su casa con apenas la ropa que llevaba puesta. "Toda la ropa, todos los recuerdos, todo, todo, todo", quedó atrás, contó a la agencia AP.

"Lo único que tuve tiempo de agarrar fue un kit que tengo para los perros", agregó Domínguez, rodeada de sus dos mascotas, a las que adora. Todo lo demás que tiene ahora consigo -desde la ropa que lleva puesta hasta la comida y los artículos de higiene- se lo proporcionaron en el refugio.

En el centro de evacuación, donde se instalaron catres para unas 200 personas, Domínguez todavía tiene muy presente el aterrador recuerdo de la huida.

Personas evacuadas por un incendio forestal se refugian en el polideportivo La Marazuela, en Las Rozas de MadridPIERRE-PHILIPPE MARCOU - AFP

"Fue una locura, con autos yendo y viniendo, embotellamientos en las calles del pueblo mientras la gente intentaba salir. Parecía el apocalipsis", contó Domínguez, de 35 años y desempleada, que se encuentra junto a sus padres y hermanos.

"Todo estaba cubierto de cenizas. Se podían ver todos los animales quemados", agregó.

El País relató el caso de Beatriz Seijas, que volvió a un chalet de su familia en la urbanización Calas de Burguillo, en Ávila. El jardín había desaparecido, la galería de la entrada había quedado reducido a cenizas y las altas temperaturas habían fundido incluso las herramientas y las baldosas del suelo. Las llamas entraron por una ventana lateral y quemaron una de las vigas estructurales de la construcción.

Los restos calcinados de un ciervo joven yacen en el suelo tras un incendio forestal en la zona del embalse de El Burguillo, cerca de NavaluengaROLAND LLOYD PARRY - AFP

"El trabajo de jardinería de toda una vida tirado a la basura", resumió Miguel Serrano, marido de una de las hijas de Seijas, a El País. El hombre describió el lugar antes de los incendios como "paradisíaco" y de un valor "incalculable".

Diego Grande Zamarano, de 53 años, contó al medio español que tenía más de media hectárea en Navaluenga que había heredado de su padre. El incendio destruyó casi todo.

"Tenían mucho valor sentimental. No puedo ponerle precio a esto", dijo mientras dormía en un polideportivo habilitado para los desplazados.

Vehículos calcinados se observan en un parque industrial tras un incendio forestal en Chapinería, a 50 kilómetros al oeste de MadridOSCAR DEL POZO - AFP

Entre los evacuados también quedaron atrás animales y bienes difíciles de reemplazar. Antonio Luis Rodríguez Zarzalejo no podía regresar a su casa en San Martín de Valdeiglesias porque la Guardia Civil había cerrado el acceso por el peligro. Su principal preocupación era Kiara, su perra, que había quedado dentro de la vivienda, según contó al medio español.

Un familiar que permanecía en la zona se acercaba cada día para llevarle agua y comida. Rodríguez dijo esperaba que reabrieran la ruta para "poder ir a casa, subir a la perra al coche y acercarse a la finca".

Un helicóptero de extinción de incendios despega después de cargar agua en la localidad evacuada de Chóvar, a 60 kilómetros al norte de ValenciaJOSE JORDAN - AFP

Para quienes lograron regresar, el panorama fue devastador. En la urbanización El Encinar del Alberche, en Villa del Prado, los vecinos encontraron "viviendas devastadas, coches carbonizados, jardines perdidos para siempre", describió El País.

Emilia López, una de las residentes, resumió el impacto de volver a su casa después del incendio: "La primera impresión al volver no la voy a olvidar nunca". Aunque la estructura de su vivienda resistió, el patio quedó destruido.

En medio de la devastación, los bomberos afrontan un desgaste físico y psicológico extremo. Uno de los brigadistas entrevistados por El País explicó que, después de horas bajo el traje, el agotamiento mental podía ser todavía mayor que el físico.

"En incendios con tan malas condiciones las cosas salen mal y es súper frustrante porque no terminas de sentirte eficaz", explicó.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias de España combatiendo un incendio forestal cerca de Navas del Rey, a 55 kilómetros al suroeste de MadridHANDOUT - UME

Los propios brigadistas también pusieron el foco en las falencias del operativo. Según relató un bombero, durante las tareas en Casavieja se encontraron con "gente muy poco preparada" y trabajadores con "bastante poca formación en los peligros que corren".

El mismo testimonio cuestionó que algunos realizaran ataques directos contra las llamas sin utilizar la braga ignífuga ni las gafas de protección, elementos "totalmente obligatorios".

La emergencia también movilizó a los vecinos de las zonas afectadas. Un técnico contó a El País que unos 50 voluntarios colaboraron durante una de las jornadas más complicadas y destacó su ayuda, aunque advirtió que deberían estar organizados y contar con mayor preparación.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias de España combatiendo un incendio forestal cerca de Navas del Rey, a 55 kilómetros al suroeste de MadridHANDOUT - UME

En medio del caos, los equipos de emergencia tuvieron que alejar de las llamas a algunos habitantes que se acercaban vestidos "en chanclas o pantalón corto", una escena que expuso los riesgos de la colaboración espontánea frente a un incendio de esta magnitud.

El rey Felipe VI y la reina Letizia de España escucharon el domingo más testimonios personales de personas afectadas por el fuego durante su visita a otro refugio en Villamartín, a unos 45 kilómetros al oeste de Madrid.

Bomberos combaten un incendio forestal en San Martín de Valdeiglesias, al oeste de MadridManu Fernandez - AP

La ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, señaló más tarde que "todavía se esperan más evacuaciones" en la zona.

Tras reunirse con los sobrevivientes, la reina Letizia dijo a los periodistas que era importante "escuchar cómo se sienten y cómo relatan su apresurada salida de sus hogares. Cómo han sentido la tristeza que describen, la angustia, la incertidumbre y esas preguntas que quedan flotando en el aire".

Agencia AP y diario El País