Deportes La historia se repite 

La curiosa similitud entre dos árbitros de las finales perdidas en Mundiales de la Argentina

El juez esloveno Slavko Vincic decidió ponerle punto final a su carrera tras el duelo entre España y la Selección, algo similar a lo que ocurrió con Edgardo Codesal en 1990.

Lunes, 27 de Julio de 2026
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El anuncio de Slavko Vincic sorprendió al mundo del fútbol. Con apenas 46 años y luego de alcanzar el mayor reconocimiento posible para un árbitro al ser designado para dirigir la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, el esloveno decidió cerrar definitivamente su carrera profesional, algo que llamó poderosamente la atención.

La noticia fue oficializada por la Federación Eslovena de Fútbol (NZS) apenas una semana después de la definición disputada en Estados Unidos, una determinación que rápidamente generó comparaciones con otro juez que tomó un camino similar: Edgardo Codesal.

Aunque separados por 36 años y contextos completamente distintos, ambos comparten una particularidad muy poco frecuente en la historia de los Mundiales: eligieron retirarse inmediatamente después de haber dirigido una final de la Copa del Mundo.

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El esloveno dejó el arbitraje con una edad que todavía le habría permitido continuar varias temporadas en la élite europea e internacional. En cambio, Codesal arbitró la final de Italia 1990 con 39 años y disputó su último partido oficial pocos meses más tarde, cuando todavía se encontraba en plenitud física para continuar varios años más sobre el césped.

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En ambos casos, la final mundialista terminó siendo el cierre perfecto -o definitivo- de una trayectoria internacional que había demandado décadas de preparación, aunque por motivos completamente diferentes. Y al igual que en el pasado, la final del Mundial 2026 no estuvo exenta de debates.

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El triunfo de España sobre Argentina dejó discusiones propias de cualquier partido decisivo, con algunas jugadas revisadas por el VAR y opiniones divididas sobre ciertos fallos puntuales. Sin embargo, el rendimiento de Vincic fue ampliamente valorado por la FIFA y por buena parte de la prensa especializada.

De hecho, pocos días después recibió otro reconocimiento de peso cuando la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) lo distinguió como el mejor árbitro del Mundial. En el informe destacaron "el control disciplinario claro y firme que caracteriza al arbitraje de élite", una valoración que terminó de coronar una temporada en la que también recibió elogios por su manejo de los encuentros más importantes del calendario internacional.

Muy distinta fue la historia de Codesal en la final de Italia 1990 entre Alemania y Argentina. Aquel partido quedó marcado para siempre por el polémico penal sancionado sobre Rudi Völler que Andreas Brehme transformó en el único gol del encuentro y por las expulsiones de Pedro Monzón y Gustavo Dezotti.

La actuación del árbitro mexicano nacionalizado uruguayo generó un rechazo inmediato en el ambiente futbolístico argentino y todavía hoy continúa siendo motivo de debate cada vez que se recuerda aquella definición. Con el paso de los años, defendió públicamente cada una de sus decisiones y sostuvo que volvería a cobrar el mismo penal si tuviera que repetir aquella situación.

Esa postura alimentó una controversia que nunca terminó de apagarse y convirtió aquella final en una de las más discutidas de la historia moderna de los Mundiales. Más allá de las diferencias, tanto Vincic como Codesal quedaron unidos por una estadística que muy pocos árbitros pueden exhibir. Ambos transformaron la final de un Mundial en el último capítulo de sus carreras dentro de una cancha.

Fuente: Minuto Uno

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