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La imagen de la Tierra que difundió la NASA se hizo viral: qué representa realmente

La visualización muestra el geoide terrestre, un modelo científico que permite observar las variaciones del campo gravitatorio del planeta. Aunque en redes sociales fue presentada como la "verdadera forma" de la Tierra, no representa su superficie física, sino las diferencias en la distribución de masas que modifican la gravedad.

Domingo, 26 de Julio de 2026

Una imagen de la Tierra difundida por la NASA comenzó a circular con fuerza en redes sociales por su particular aspecto.

Lejos de mostrar al planeta como una esfera azul y casi perfecta, la representación exhibe una superficie llena de elevaciones y depresiones, con zonas de distintos colores que parecen alejarse de la forma habitual con la que se representa al mundo.

Sin embargo, la imagen no muestra una fotografía de la Tierra ni revela una forma desconocida del planeta: se trata de una representación científica del geoide, un modelo que permite comprender cómo se distribuye la gravedad sobre la superficie terrestre.

La publicación generó numerosas interpretaciones en internet y llevó a que algunos usuarios la describieran como una representación de la "verdadera forma" de la Tierra.

Esa explicación, sin embargo, resulta imprecisa. La imagen representa las variaciones del campo gravitatorio terrestre y permite visualizar diferencias que, en la realidad, son mucho más pequeñas de lo que aparentan en la ilustración.

El geoide es una herramienta fundamental para disciplinas como la geodesia y la oceanografía. Su construcción requiere combinar grandes cantidades de información obtenida mediante satélites y mediciones realizadas durante largos períodos.

Los datos permiten conocer con mayor precisión cómo la distribución de la masa dentro del planeta influye sobre la gravedad en diferentes regiones.

Qué muestra la imagen viral de la NASA

Para entender la visualización es necesario diferenciar entre la forma física de la Tierra y el geoide. El planeta no es una esfera perfecta: debido a su rotación, presenta un ligero achatamiento en los polos y una mayor amplitud en la zona ecuatorial. Esta forma se aproxima matemáticamente mediante un elipsoide.

El geoide, en cambio, es un modelo relacionado con la gravedad. De manera sencilla, puede imaginarse como la superficie que adoptarían los océanos si estuvieran completamente en reposo y pudieran extenderse también por debajo de los continentes, siguiendo únicamente la acción de la fuerza gravitatoria.

Como la gravedad no tiene exactamente la misma intensidad en todos los puntos del planeta, esa superficie teórica presenta variaciones.

La gravedad no tiene exactamente la misma intensidad

Hay sectores en los que la atracción gravitatoria es ligeramente mayor y otros donde es menor. Esas diferencias están vinculadas con la distribución de las masas que componen la Tierra, tanto en su interior como en la superficie.

La imagen difundida permite representar esas variaciones de una manera que resulta visible para el público. Para conseguirlo, las diferencias verticales aparecen exageradas miles de veces. De no aplicarse esa escala, las irregularidades serían prácticamente imperceptibles y la representación se vería casi como una esfera.

Por eso, las elevaciones y depresiones que se observan en la imagen no deben interpretarse como montañas y pozos gigantescos en la superficie terrestre. Son una forma gráfica de mostrar las diferencias en el campo gravitatorio.

Los colores también aportan información. Las zonas donde la gravedad es relativamente más intensa se representan con determinados tonos, mientras que aquellas donde es menor aparecen con otros.

Esas variaciones pueden estar relacionadas con la presencia de distintas estructuras geológicas y con diferencias en la densidad de los materiales que se encuentran debajo de la superficie.

La distribución de las masas terrestres no es uniforme. Las rocas, los océanos, las montañas y las estructuras profundas del planeta tienen diferentes densidades y generan cambios en la intensidad del campo gravitatorio. Esos pequeños cambios son los que el modelo permite visualizar.

La elaboración de modelos cada vez más precisos del campo gravitatorio terrestre fue posible gracias al desarrollo de la observación satelital. Misiones espaciales como GRACE y GOCE permitieron recopilar información sobre las variaciones gravitatorias del planeta y mejorar el conocimiento científico sobre su estructura.

De acuerdo con la información difundida sobre el modelo, para su elaboración se utilizaron datos obtenidos durante aproximadamente 15 años y más de mil millones de observaciones satelitales.

En el proceso participaron organismos espaciales internacionales, entre ellos la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). El modelo GOCO06s reúne parte de esa información para representar con gran precisión las características del campo gravitatorio terrestre.

El conocimiento del geoide no tiene solamente un interés científico. Es una herramienta utilizada en numerosas actividades que requieren mediciones precisas de la superficie terrestre. La geodesia, por ejemplo, necesita modelos de referencia confiables para determinar alturas y establecer sistemas de coordenadas.

También tiene aplicaciones relacionadas con el estudio de los océanos y del nivel del mar. Las variaciones en el campo gravitatorio permiten analizar cómo se distribuye el agua en el planeta y seguir cambios vinculados con procesos naturales.

El seguimiento de los movimientos de grandes masas de agua, el deshielo de los glaciares y las modificaciones en el almacenamiento de agua terrestre son algunos de los fenómenos que pueden estudiarse mediante observaciones gravitatorias. Las misiones satelitales permiten detectar cambios que no siempre son visibles desde la superficie.

A su vez, estos datos contribuyen a la investigación sobre la estructura interna de la Tierra. Las diferencias en la gravedad ofrecen información sobre la distribución de materiales en el subsuelo y ayudan a los científicos a comprender mejor procesos geológicos que ocurren a escalas muy grandes.

La imagen que se volvió viral, entonces, no muestra una Tierra deformada ni contradice la forma conocida del planeta. Su objetivo es otro: hacer visible una característica que no puede observarse directamente, pero que tiene una enorme importancia para comprender cómo funciona la Tierra.

El planeta continúa siendo, a escala global, prácticamente esférico. La particular forma que aparece en la visualización corresponde al geoide y permite observar, de manera amplificada, las pequeñas diferencias provocadas por la distribución desigual de la masa y la gravedad.

En ese sentido, detrás de una imagen que sorprendió a millones de personas hay una herramienta científica que permite estudiar con mayor precisión algunos de los procesos que ocurren en nuestro planeta.