Las altas temperaturas no dan tregua en el país.
Francia continúa evaluando el impacto que dejó la intensa ola de calor registrada a fines de junio y las primeras cifras oficiales reflejan un fuerte aumento de la mortalidad. La ministra de Salud, Stéphanie Rist, informó que durante la semana del 22 al 28 de junio se contabilizaron 2.025 fallecimientos más de los previstos para ese período.
La funcionaria explicó que se trata de un balance preliminar elaborado a partir de los certificados electrónicos de defunción, que representan aproximadamente el 60% de los registros emitidos en esos días. Por ese motivo, advirtió que el número final de víctimas podría ser aún mayor cuando se incorporen los datos restantes.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el incremento de las muertes ocurridas en los hogares. Según precisó Rist, esos fallecimientos crecieron 91% respecto de la semana anterior, con un impacto especialmente marcado entre personas mayores de 45 años.
Las temperaturas extremas afectaron gran parte del territorio francés y obligaron a emitir alertas por calor en numerosas regiones. El episodio volvió a poner en evidencia los riesgos sanitarios asociados a los eventos climáticos extremos, cuya frecuencia e intensidad han aumentado en los últimos años, según advierten especialistas y organismos internacionales.