El Ministerio de Salud informó que vecinos atacaron a un equipo especializado en entierros seguros. El país ya registra 363 casos confirmados y 62 muertes en el nuevo brote.
El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo denunció un ataque contra un equipo sanitario encargado de realizar entierros seguros de víctimas de ébola, en medio del aumento de casos del nuevo brote declarado en mayo.
El hecho ocurrió el lunes en Katana, una localidad de la provincia de Kivu del Sur, controlada por rebeldes del AFC/M23 y ubicada a unos 30 kilómetros de Bukavu, la capital provincial.
Según las autoridades, los agresores atacaron a un grupo especializado en entierros seguros y dignos, conformado por trabajadores capacitados para manipular cuerpos altamente infecciosos bajo estrictos protocolos sanitarios.
Tras el ataque, el equipo debió abandonar el ataúd. Luego, el cuerpo fue manipulado por integrantes de la comunidad, una práctica considerada de alto riesgo porque puede generar nuevas cadenas de contagio.
El Ministerio de Salud no precisó qué motivó la agresión, aunque señaló que este tipo de episodios refleja la desconfianza que todavía existe en algunas comunidades frente a los equipos médicos y de respuesta.
Ese mismo lunes se registró otro hecho similar en Bunia, capital de la provincia de Ituri, donde vecinos atacaron a un equipo de respuesta en un cementerio. Al menos cuatro personas resultaron heridas.
Congo registra 363 casos confirmados de ébola y 62 muertes desde que el último brote, el número 17 en el país, fue declarado el 15 de mayo.
Las autoridades sanitarias informaron 19 nuevos casos confirmados, incluidos dos fallecimientos, en la actualización más reciente.
Las infecciones ya se extendieron a 17 de las 36 zonas sanitarias de Ituri, además de siete zonas de Kivu del Norte y una zona de Kivu del Sur.
Pese al avance del brote, el Ministerio de Salud también destacó algunos progresos. En Rwampara, Ituri, 32 contactos fueron monitoreados durante 21 días y se determinó que no tenían ébola.
Además, en la ciudad de Goma, en Kivu del Norte, las autoridades preparaban el alta de una paciente recuperada, que fue reunida con su familia.