La organización criminal financió viajes de integrantes sin antecedentes penales para que se sumen al frente ucraniano como voluntarios. Autoridades de Río de Janeiro alertan sobre capacitaciones en el uso de drones para transportar armas, drogas y explosivos en las favelas.
Una investigación de la Subsecretaría de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro reveló que integrantes del Comando Vermelho (CV), la mayor facción criminal de Río y una de las más poderosas de Brasil, fueron enviados a la guerra entre Rusia y Ucrania para recibir entrenamiento militar y aprender técnicas avanzadas de combate y operación de drones de alta capacidad.
Según las autoridades brasileñas, la organización criminal financió pasajes aéreos y logística para que miembros sin antecedentes penales viajaran al conflicto europeo bajo la fachada de voluntarios.
El objetivo era que, tras permanecer en zonas de combate y adquirir experiencia táctica, regresaran a Brasil para transmitir esos conocimientos al resto de la estructura criminal.
La investigación identificó al menos a dos sospechosos que combatieron en Ucrania y luego retornaron directamente al Complexo do Alemão, uno de los principales bastiones del Comando Vermelho en la zona norte de Río de Janeiro. Incluso mientras permanecían en territorio ucraniano, los hombres continuaban intercambiando mensajes con integrantes de la facción para compartir información sobre estrategias militares y manejo de armamento.
El subsecretario de Inteligencia de la Policía Civil carioca, Pablo Sartori, afirmó que la principal preocupación de las fuerzas de seguridad es el entrenamiento con drones agrícolas adaptados para uso bélico. Estos equipos tienen capacidad para transportar hasta 80 kilos de carga, equivalentes a cerca de 20 fusiles, y podrían recorrer hasta 12 kilómetros sin necesidad de utilizar rutas terrestres.
"Comenzaron utilizando los drones para monitorear comunidades y operaciones policiales, pero ya fueron adaptados para lanzar granadas y otros explosivos", explicó Sartori en declaraciones a la cadena CNN Brasil.
La policía incluso obtuvo imágenes de entrenamientos realizados por miembros del CV, en los que se observa el manejo de uno de estos aparatos de gran porte.
Las autoridades sospechan que la facción pretende utilizar los drones para transportar armas, municiones y drogas entre favelas controladas por el grupo, evitando controles policiales y reduciendo riesgos durante los desplazamientos. Cada dispositivo tendría un valor cercano a los 20.000 dólares y requeriría una compleja red logística y financiera para su adquisición.
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El uso de drones por parte del Comando Vermelho no es nuevo. En octubre de 2024, durante una megaoperación policial en los complejos da Penha y Alemão, integrantes de la facción utilizaron pequeños drones para arrojar explosivos y vigilar movimientos de las fuerzas de seguridad. Ese operativo derivó en un enfrentamiento de nueve horas que dejó más de un centenar de muertos, entre sospechosos y policías.
La expansión tecnológica del crimen organizado preocupa cada vez más a las autoridades brasileñas. El Comando Vermelho, surgido en las cárceles de Río de Janeiro a fines de la década de 1970, ya extendió su presencia a 25 estados brasileños y diversificó sus actividades ilegales más allá del narcotráfico, incluyendo el control de servicios clandestinos de internet, minería ilegal de criptomonedas y tráfico de armas.
El avance de estas organizaciones llevó a que Estados Unidos designara esta semana tanto al Comando Vermelho como al Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizaciones terroristas internacionales.
La decisión generó una dura reacción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien acusó a Washington de "jugar con la soberanía" de Brasil. "No aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de segunda categoría", afirmó el mandatario durante un acto oficial, en referencia a la medida estadounidense.
Las investigaciones también apuntan a posibles vínculos entre integrantes del crimen organizado y sectores políticos y policiales corruptos, además de la existencia de estructuras financieras destinadas al lavado de dinero y la compra de tecnología militar.
(Con información de AFP)