Mundo Medio Oriente

La negociación de un pacto entre Irán y Estados Unidos incomoda al gobierno de Netanyahu

Israel anticipa que mantendrá los ataques en el Líbano, pese a que Washington y Teherán puedan pactar un cese de las hostilidades en la región

Lunes, 25 de Mayo de 2026

Israel busca la manera de defender su posición ante un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que en principio extendería la tregua iniciada el pasado 8 de abril. El Ejecutivo israelí, que no participa en el diálogo entre ambas partes, sigue desde la distancia un proceso que observa con incomodidad. La preocupación del Gobierno de Benjamín Netanyahu ha ido en aumento después de que surgieran informaciones que apuntan a que objetivos fundamentales para Israel, como la cuestión nuclear o el programa de misiles iraní, podrían abordarse en una segunda fase de conversaciones. Una prórroga del alto el fuego afectaría también al frente libanés, congelando la ofensiva israelí sobre Hezbollah.

Pese a ello, el primer ministro israelí proyectó este domingo una imagen de protagonismo en el proceso diplomático, así como de sintonía con Washington, con quien inició la actual guerra. "Mi política, como la de Donald Trump, sigue siendo la misma: Irán no tendrá armas nucleares", afirmó en un comunicado, con el que rompió con un largo silencio sobre el posible acuerdo. "Trump reafirma el derecho israelí a defenderse ante cualquier amenaza en todos los frentes, incluyendo en Líbano", aseguró.

La posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán refuerza la frágil tregua actual y pone el foco en la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el mercado mundial de petróleo. Sin embargo, el borrador del texto que circula entre los equipos negociadores habilita entre 30 y 60 días prorrogables (según fuentes oficiales citadas por los medios estadounidenses) para alcanzar un pacto sobre el programa nuclear iraní, en un periodo que debe dar lugar a un acuerdo de alto el fuego definitivo que permita declarar el fin de la guerra.

Benjamin Netanyahu intenta reforzar su vínculo con Donald Trump en busca de injerencia en el acuerdo con Teherán

Netanyahu ha desviado la atención sobre los puntos que el nuevo acuerdo transitorio deja de lado, y cuya ausencia se percibe en Israel como desfavorable para los intereses del país, y ha centrado el foco en la sintonía que mantiene con la Casa Blanca. "El presidente Trump y yo estamos de acuerdo en que cualquier acuerdo final debe eliminar la amenaza nuclear iraní", reivindicó. "Esto significa desmantelar los sitios de enriquecimiento de uranio y retirar el uranio enriquecido de su territorio", detalló.

"Es difícil exagerar hasta qué punto Netanyahu ve este momento como una posible derrota personal y política", señala Danny Citrinowicz, antiguo responsable para Irán en los servicios de inteligencia militares israelíes, en redes sociales. Un acuerdo entre Estados Unidos e Irán bajo la presidencia de Trump, agrega, sería un duro golpe para Netanyahu. Citrinowicz recuerda que el primer ministro "construyó su identidad política" alrededor de la supuesta amenaza iraní, aconsejando continuamente la presión sobre Teherán.

"Tras haber logrado en febrero arrastrar a EE.UU. a una confrontación directa con Irán", comenta el analista, "puede que [Israel] se vea ahora forzado a aceptar un acuerdo que no solo legitima el mismo régimen que quería debilitar, sino que expone el colapso de su doctrina sobre Irán". Un Irán al que ve ahora "más radicalizado, resiliente y peligroso. Incluso Washington duda de si confrontarlo militarmente de nuevo".

Pakistán intenta potenciar la postura antibélica de los países del Golfo en la mediación

Los países del Golfo, también afectados por la guerra, arropan los esfuerzos mediadores liderados por Pakistán para impedir el retorno de las hostilidades. Lo hacen después de haber sufrido durante semanas miles de ataques iraníes contra infraestructura civil, como refinerías, oleoductos y hoteles, y mientras aún sufren los estragos de la guerra en sus exportaciones de petróleo, afectadas por el bloqueo de Ormuz.

Desde el sábado, cuando Trump llamó de manera simultánea a los máximos dirigentes de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Egipto, Turquía y Pakistán, los Ministerios de Exteriores y las agencias de prensa estatales de varios de esos países reiteraron la posición que vienen manteniendo durante el conflicto. Quieren agotar las vías diplomáticas y evitar el regreso de una guerra que ha dañado sus economías y, en el caso de los países del Golfo, la reputación como destinos estables y seguros para el turismo y los negocios.

Ese consenso regional deja de lado al gobierno de Netanyahu, el único actor que contempla la reanudación de la ofensiva sobre Irán. El israelí defendió esa opción el martes por teléfono ante Trump, según la cadena CNN. Netanyahu se mostró escéptico de que la diplomacia con Irán dé resultados, y reiteró que la suficiente presión económica y militar puede derribar la República Islámica, ahora dirigida por Mojtaba Khamenei, hijo del anterior líder supremo. El día siguiente, Trump afirmó que Netanyahu "hará lo que sea que yo diga" en relación a Irán, algo que en Israel ha provocado una cierta sensación de irrelevancia en las negociaciones.
Líbano, pendiente de las negociaciones

El pasado 8 de abril, Pakistán anunció un alto el fuego regional que incluía al Líbano. El acuerdo, sin embargo, nunca se implementó de esa manera. Israel mostró su rechazo a que el cese se extendiera hasta territorio libanés y lanzó ese mismo día más de 160 bombas en 10 minutos, matando a 350 personas en horas.
Washington desmintió a Islamabad y negó que la tregua tuviera efecto sobre la guerra entre el ejército israelí y Hezbollah.

Ahora es posible que suceda algo similar. Los funcionarios estadounidenses citados por Axios y los árabes e iraníes mencionados por Amwaj, un medio británico especializado en Irán, coinciden en señalar que el memorando en el que se está trabajando prevé el alto el fuego en toda la región, incluyendo la ofensiva israelí sobre Líbano. Ese apartado del borrador es producto de la presión de Irán, que busca proteger a su aliado libanés Hezbollah. Tras el comunicado de Netanyahu, sin embargo, podría caerse de nuevo la posibilidad de una tregua definitiva.

"Israel está incómodo con esa cláusula y está presionando a Washington para que incluya un lenguaje" que le permita responder ante amenazas percibidas en el Líbano, según informaba en redes sociales el periodista Ali Hashem, de Amwaj, citando una fuente iraní al tanto de las conversaciones. Irán, añade la fuente, insiste en que la tregua sea efectiva sobre Líbano, mientras percibe la marcha atrás de EE UU sobre asuntos sobre los que parecía existir un entendimiento.