La expansión de esquemas delictivos impulsados por nuevas tecnologías está generando pérdidas millonarias y transformando el panorama de amenazas, mientras los métodos evolucionan y superan las medidas de protección
La proliferación de fraudes digitales alimentados por inteligencia artificial está situando a consumidores, instituciones financieras y empresas en Estados Unidos y a nivel global ante un panorama de amenazas en rápida evolución, caracterizado por el empleo de técnicas cada vez más sofisticadas que desafían incluso a los sistemas de protección más avanzados.
El último informe "Top Fraud Trends" de TransUnion reveló que 1 de cada 6 consumidores estadounidenses perdió dinero a causa de fraudes digitales en el último año, mediante esquemas por correo electrónico, llamadas telefónicas o mensajes de texto, con una pérdida mediana de USD 2.307.
Este fenómeno, impulsado por el auge de la inteligencia artificial generativa, anticipa un aumento de las pérdidas y una transformación profunda en la naturaleza y el alcance del delito financiero, según reportó USA Today.
El incremento de la sofisticación delictiva se refleja en un dato destacado por el medio BNY: entre 2024 y 2025, la proporción de fraudes de identidad avanzados se triplicó, pasando del 10% al 28% del total de intentos detectados a nivel mundial, incluso cuando la incidencia general de fraudes de identidad descendió levemente de 2,6% a 2,2%.
A nivel global, se estima que las pérdidas por fraude bancario ascenderán de USD 23 mil millones en 2025 a USD 58.300 millones en 2030, impulsadas por un aumento del 153% en las modalidades más refinadas de fraude, según datos de Juniper Research citados por BNY.
El robo de tarjetas de crédito y los cargos fraudulentos representan un tercio de las pérdidas por fraude en Estados Unidos, superando el promedio mundial
Los propios ejecutivos de TransUnion advierten sobre la rapidez con la que la inteligencia artificial revoluciona el panorama, ya que tanto empresas como delincuentes han incorporado esta tecnología para operar en un entorno de escala y eficiencia sin precedentes.
Clint Lowry, vicepresidente de soluciones globales de fraude en TransUnion, afirmó a USA Today: "Con la llegada de la inteligencia artificial, ahora existen esquemas de fraude de una profesionalidad increíble, que pueden ser ejecutados con gran rapidez por personas con recursos muy limitados".
Mientras que Naureen Ali, responsable de fraude en Estados Unidos de TransUnion, resumió el problema en la reciente actualización del informe: "Los criminales están utilizando tanto la confianza de los consumidores como las tecnologías emergentes como armas".
Dentro de las metodologías predominantes, el robo de tarjetas de crédito y los cargos fraudulentos explican un tercio de las pérdidas en el país, cifra que supera notablemente el promedio mundial del 19%. Los ataques más frecuentes son el phishing (técnica de ciberdelincuencia) por correo electrónico, códigos QR maliciosos y mensajes en redes sociales, que afectan al 39% de los consumidores.
En paralelo, organizaciones y bancos han intensificado su propio uso de inteligencia artificial para detectar anomalías en pagos y comportamientos sospechosos. Un informe citado por BNY indica que el 60% de las organizaciones ya implementaron soluciones basadas en IA, con ejemplos como el sistema de detección en tiempo real que utiliza la banca digital Zelle, la cual reporta que el 99,95 % de sus transacciones se completan sin fraudes.
Las claves para enfrentar estos riesgos incluyen la combinación de inteligencia artificial, autenticación multifactor y validación biométrica, sumado a la capacitación de empleados para reconocer intentos de manipulación y falsificaciones de identidad digitales.
El informe Top Fraud Trends de TransUnion revela que 1 de cada 6 estadounidenses perdió dinero por fraudes digitales en el último año
La innovación delictiva impulsada por inteligencia artificial se manifiesta en la creación de identidades ficticias, clonación de rostros y voces, o ataques de suplantación de directivos (CEO impersonation) para apropiarse de sumas significativas en empresas.
Entre enero y diciembre de 2025, el fraude digital habilitado por IA -incluyendo deepfakes y falsificaciones sintéticas- creció en un 1.210%, mientras que el fraude tradicional aumentó en un 195%, según datos recogidos por BNY de Infosecurity Magazine.
Las diferencias generacionales agravan el problema: la generación Z reportó la mayor incidencia de pérdidas por fraude digital en Estados Unidos, alcanzando al 38% de sus miembros, fenómeno atribuido por TransUnion a su uso frecuente de plataformas de videojuegos, bolsas de criptomonedas y aplicaciones sociales, entornos predilectos de los estafadores.
En el ámbito de los sitios de citas en línea, los incidentes crecieron un 7 %, y casi una de cada diez transacciones en portales de entretenimiento digital fue señalada como sospechosa.
Asimismo, métodos tradicionales siguen representando riesgo, aunque en descenso frente a nuevas tecnologías: según la AFP Payments Fraud and Control Survey Report citada por BNY, el 63% de las empresas estadounidenses experimentaron fraudes con cheques y el 21% con tarjetas en 2024, mientras los monederos digitales solo afrontaron un 3% de incidencia y los pagos en tiempo real, un 2%.
Los sistemas como "Pay-by-Bank" (Pago por transferencia bancaria), sustentados en la banca abierta, ofrecen niveles inferiores de fraude gracias a la verificación biométrica y autenticación multifactor, además de no requerir el ingreso directo de datos sensibles.
Hombre de traje hablando frente a micrófono, con gráficos digitales de audio y texto superpuestos
El reporte de USA Today subrayó que la protección requiere una política activa por parte de los consumidores. Clint Lowry recomendó emplear contraseñas robustas y diferenciadas, gestores de contraseñas, autenticación en dos pasos, y la revisión y congelamiento de los reportes de crédito como medidas efectivas.
Advirtió además sobre el peligro de compartir información personal en redes sociales, ya que esta puede ser explotada para vulnerar cuentas.
La digitalización progresiva de los pagos conforma una barrera adicional al fraude, sostienen los analistas de BNY, y sugiere que la combinación de tecnologías avanzadas, modelos de inteligencia artificial y la colaboración entre consumidores y empleados representa la defensa más efectiva ante el constante perfeccionamiento de los delitos financieros.
De este modo, la lucha contra el fraude digital requiere tanto una sofisticación tecnológica sustentada por la IA como una vigilancia activa y formación continua para afrontar la creatividad incesante de los fraudes que emergen en la economía conectada.