González Valencia, hoy condenado a cadena perpetua en los Estados Unidos, no buscó el anonimato en las sombras. Los detalles.
La caída de Nemesio "Mencho" Oseguera Cervantes bajo las balas del Ejército mexicano volvió a poner el foco en las ramificaciones de su organización en el Cono Sur.
No es una historia nueva, sino el capítulo final de una investigación que revela cómo Gerardo González Valencia, cuñado del "Mencho" y líder de "Los Cuinis" (brazo financiero y sicarial del cartel), se instaló en el corazón de Buenos Aires con su familia.
González Valencia, hoy condenado a cadena perpetua en los Estados Unidos, no buscó el anonimato en las sombras. Entre 2007 y 2011, se radicó en Argentina junto a su esposa, Wendy Dalaith Amaral Arévalo, y sus tres hijos. La familia ocupó un departamento en el cuarto piso del Faena Hotel y más tarde hicieron base en el piso 5° de la torre Bulevar de Le Parc, en Puerto Madero, donde mantenían un estilo de vida de fiestas y alto perfil.
La integración de la familia en la élite porteña fue tal que González Valencia pagó con seis meses de adelanto las cuotas de un exclusivo colegio al que asisten hijos de diplomáticos extranjeros. Sin embargo, esta fachada de normalidad escondía una sofisticada operación de lavado de dinero.
La pata local de esta organización estaba encabezada por Oscar Calvete Souza, un hombre que en su blog personal se definía como "librepensador" y "autor versátil". En la realidad, Calvete oficiaba como asesor y hombre de confianza de los mexicanos.
Bajo la firma Círculo Internacional S.A., la organización invirtió cerca de dos millones de dólares sólo en la remodelación y diseño de un drugstore llamado "Córner Mi Lugar", ubicado en Olga Cossettini 260, Puerto Madero. El dinero, proveniente del narcotráfico internacional, ingresaba al país a través de giros y depósitos en efectivo en cuentas bancarias para financiar este y otros proyectos de una cadena que nunca terminó de despegar.
En septiembre de 2025, la justicia finalmente alcanzó a Calvete Souza. El Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martín lo condenó, tras un juicio abreviado, a tres años de prisión efectiva y una multa de 196 millones de pesos por su participación en el lavado de más de dos millones de dólares.
El principio del fin para "Los Cuinis" en Argentina no fue una operación de inteligencia, sino un incidente de tránsito menor. El 10 de marzo de 2009, un Chevrolet Astra ocupado por tres hombres vinculados a la organización chocó en Puerto Madero. Ante el pedido de identificación de la Prefectura, los ocupantes reaccionaron con insultos y amenazas, lo que motivó una investigación profunda que terminó rastreando los vínculos con el cartel de Sinaloa y redes de lavado en Los Ángeles.
En julio de 2012, González Valencia decidió abandonar el país repentinamente rumbo a Uruguay. Años después, tras ser detenido, alegó que su mudanza se debió a la "inflación e inseguridad" en Argentina.
Su suerte se terminó en 2016 en Punta del Este, cuando su nombre apareció vinculado a la firma Montella Global S.A. en el escándalo de los Panamá Papers. La empresa había sido utilizada para comprar "Quincho Grande", una mansión de dos millones de dólares en el balneario uruguayo. Tras su arresto, y antes de ser extraditado, llegó a amenazar al entonces ministro del Interior uruguayo, Eduardo Bonomi, asegurando que lo colgaría "del puente más alto".
La historia de los González Valencia en Buenos Aires se suma a una lista de capos internacionales que eligieron el país como refugio.
Desde la viuda de Pablo Escobar hasta Amado Carrillo Fuentes, jefe del Cártel de Juárez, quien en los años 90 vivió bajo identidad falsa entre Recoleta y una estancia en Mar del Plata, Argentina parece seguir siendo un destino apreciado para quienes buscan lavar dinero y vivir entre lujos lejos de sus centros de operaciones.