Mundo Conflicto 

Trump advierte al Reino Unido que no ceda base clave en el Índico y redobla presión sobre Irán

El expresidente estadounidense instó a Londres a mantener el control de Diego García ante una posible escalada con Teherán, mientras continúan negociaciones indirectas y crece la tensión militar en la región.

Miercoles, 18 de Febrero de 2026

El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó este miércoles una nueva advertencia sobre un posible escenario de confrontación con Irán y pidió al Reino Unido que no renuncie a la soberanía de las islas Chagos, donde se ubica la estratégica base militar de Diego García, en el océano Índico. Según afirmó, esa instalación podría resultar "vital" en caso de una acción militar contra Teherán.

"¡NO REGALEN DIEGO GARCIA!", escribió Trump en su red Truth Social, donde sostuvo que, si Irán no alcanza un acuerdo con Washington, Estados Unidos podría necesitar esa base y el aeródromo de Fairford, en Inglaterra, para "erradicar un posible ataque de un régimen sumamente inestable y peligroso". También advirtió que el primer ministro británico, Keir Starmer, no debería firmar un contrato de arrendamiento por 100 años que implique perder el control del enclave, y señaló que permitirlo sería "una mancha" para un aliado histórico.

El pronunciamiento se produjo después de que el Departamento de Estado anunciara tres días de conversaciones la próxima semana con Mauricio sobre el futuro de la base. El Reino Unido mantuvo el control del archipiélago tras la independencia de ese país africano en los años sesenta, cuando se instaló allí la instalación militar conjunta con Estados Unidos.

La advertencia coincide con una escalada retórica entre Washington y Teherán. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que sería "muy sensato" que Irán cierre un acuerdo con Estados Unidos, mientras el secretario de Energía, Chris Wright, reiteró que Washington impedirá que la república islámica obtenga armas nucleares "de un modo u otro".

Las tensiones se producen pese a que ambos países concluyeron recientemente en Ginebra una segunda ronda de negociaciones indirectas, mediadas por Omán. Tras el encuentro, las delegaciones confirmaron que continuarán dialogando, aunque reconocieron que siguen lejos de acercar posiciones. Las conversaciones habían quedado congeladas en junio luego de la guerra de 12 días iniciada tras un ataque israelí en territorio iraní.

Desde Teherán, el canciller Abbas Araqhchi indicó que su país trabaja en la elaboración de "un marco preliminar" para avanzar en las negociaciones, durante una llamada con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, quien ofreció apoyo técnico para verificar el carácter pacífico del programa nuclear iraní. Irán había restringido previamente el acceso de inspectores del organismo tras bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares.

En paralelo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos informó que Irán emitió una alerta para pilotos por lanzamientos de cohetes previstos en el sur del país, en el marco de ejercicios militares denominados "Control inteligente del estrecho de Ormuz". Las maniobras buscan evaluar la capacidad operativa de la Armada de los Guardianes de la Revolución Islámica frente a posibles amenazas.

A la par de los movimientos militares, imágenes satelitales difundidas este miércoles revelaron que Irán reforzó con estructuras de hormigón varias de sus instalaciones estratégicas, entre ellas el complejo de Parchin, cerca de Teherán. Analistas señalaron que las obras apuntan a proteger infraestructuras sensibles tras ataques aéreos atribuidos a Israel en 2024 y evidencian preparativos ante eventuales ofensivas futuras.

El escenario combina negociaciones diplomáticas frágiles, advertencias públicas y demostraciones de fuerza, en un contexto regional marcado por la presencia de portaaviones estadounidenses y decenas de miles de soldados desplegados en bases del Golfo, algunas consideradas vulnerables ante un posible contraataque iraní.