Desde la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente ucraniano denunció la destrucción total del sistema eléctrico por bombardeos de Moscú y reclamó rapidez en la ayuda militar mientras se preparan nuevas negociaciones.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, declaró este sábado que el mandatario ruso Vladimir Putin es un "esclavo de la guerra" y no abandonará la confrontación militar por decisión propia. Lo hizo durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde volvió a pedir apoyo urgente a sus aliados para responder ala intensidad de los ataques rusos.
Zelenski sostuvo que en Kiev nadie confía en que Moscú reduzca la presión bélica y advirtió que el peligro no se limita al territorio ucraniano. "No solo nuestra gente está amenazada; también otros países europeos", señaló. Según explicó, el presidente ruso no puede desligarse de la lógica del conflicto permanente, una postura que -dijo- condiciona cualquier intento de negociación.
Por eso, Zelenski pidió acelerar el envío de armamento defensivo por parte de sus socios internacionales. Según su planteo, la ayuda militar no solo busca resistir sino también crear condiciones reales para negociar.
Mientras tanto, el frente diplomático intenta reactivarse. Rusia anunció una nueva ronda de conversaciones para el 17 y 18 de febrero, con participación de Ucrania y mediación de Estados Unidos. Será el tercer intento formal de acercamiento tras dos encuentros previos en Abu Dabi que no lograron avances sustanciales.
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Opositores duros y dialoguistas ponen el foco en algunos artículos, como los cambios en las licencias y el Fondo de Asistencia Laboral. Si el texto sufre modificaciones, debe volver al Senado