Los actores involucrados buscan una salida al conflicto iniciado en 2022. Temor por un acuerdo entre EE.UU. y Rusia que beneficia al Kremlin.
En un nuevo giro en la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania desde 2022, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una propuesta polémica para poner fin al conflicto: instaurar una "administración de transición" en Ucrania, pero sin su actual presidente, Volodimir Zelenski, al frente y bajo la supervisión de la ONU. Esta es la condición que el Kremlin plantea como precio para llegar a un alto al fuego, una oferta que ha generado repercusiones en la comunidad internacional.
La propuesta de Putin se dio a conocer después de que los países que apoyan a Ucrania se reunieran el jueves en París para discutir las "garantías" de seguridad que podrían ofrecer a Kiev. Sin embargo, la reunión no logró un consenso unánime sobre el envío de tropas de paz a la región, lo que mantiene en suspenso una posible solución para el conflicto.
Tras tres años de enfrentamientos, el número oficial de víctimas aún no ha sido establecido, pero las estimaciones apuntan a que los muertos podrían superar los miles, lo que aumenta la presión internacional para encontrar una salida pacífica. En este contexto, la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha generado preocupación en Ucrania y sus aliados europeos, ya que el acercamiento entre EE. UU. y Rusia podría derivar en un acuerdo que beneficie a Putin.
"Podríamos, por supuesto, hablar con Estados Unidos, también con los países europeos y, evidentemente, con nuestros socios y amigos, bajo la tutela de la ONU, sobre la posibilidad de establecer en Ucrania una administración de transición", afirmó Putin en una reciente declaración.
El líder ruso explicó que el objetivo de esta propuesta sería "organizar una elección presidencial democrática que concluya con la llegada al poder de un gobierno competente y que tenga la confianza del pueblo". Según Putin, una vez que se instalen estas nuevas autoridades, podrían comenzar las negociaciones de paz y firmar "documentos legítimos" para poner fin al conflicto de forma formal.
La propuesta de Putin ha generado diversas reacciones internacionales, especialmente en países que han brindado apoyo a Ucrania desde el inicio del conflicto. Mientras algunos observan con cautela la posibilidad de una solución negociada, otros desconfían de las intenciones de Moscú y de las condiciones que pondría para lograr un alto al fuego definitivo.
En paralelo, la situación en Ucrania sigue siendo crítica. Con miles de muertos y millones de desplazados, la guerra ha dejado profundas cicatrices en la población ucraniana y ha desestabilizado la región. Además, las tensiones entre Rusia y los países de Occidente continúan creciendo, especialmente en lo que respecta a las sanciones económicas impuestas a Moscú y el suministro de armamento a Ucrania.
La falta de acuerdo en la reciente reunión en París sobre el envío de tropas de paz refleja la complejidad del conflicto y la dificultad para encontrar una solución que sea aceptada por ambas partes. A medida que el conflicto se alarga, la presión sobre los líderes internacionales para actuar se intensifica, mientras la comunidad global busca una forma de garantizar la paz y la estabilidad en la región.